Apenas horas después de la muerte de Pedro Infante su fortuna se esfumó

El “Ídolo de Guamúchil” confió en la gente equivocada que lo traicionól

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Pedro Infante, fue uno de los actores y cantantes de la Época de Oro del cine mexicano más codiciado, por lo que logró reunir una gran riqueza, pero no por ello su familia heredó algo, pues su mala administración del dinero causó que casi todo se perdiera al instante en que fue dada a conocer su muerte.

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La tarde del 15 de abril de 1957 se dio a conocer que Pedro Infante había muerto en un catastrófico accidente de avión, en su intento por llegar lo antes posible a la Ciudad de México para poder arreglar su divorcio con María Luisa León, su primera esposa, y volver a contraer matrimonio con Irma Dorantes.

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El deceso del Ídolo del Pueblo fue tan inesperado e impactante para algunos, como Irma, que ni se preocuparon por saber qué sucedería con todas las propiedades, automóviles y demás lujos que había adquirido el sinaloense, sino que después de varios días cayeron en cuenta de que la gravedad de la situación.

Según recordaron los sobrinos de Pedro en entrevista para Historia detrás del mito, los hermanos del actor fueron de los primeros en reaccionar y en vez de buscar la forma de ir a recuperar el cuerpo de Infante, fueron a la casa que tenía en Cuajimalpa, Ciudad Infante.

Dicha propiedad se construyó bajo la dirección del Ídolo de Guamúchil y estaba llena de espacios únicos, como la capilla, el gimnasio, el cine y el boliche que se encontraban en su interior. Su intención desde un principio era ponerla a nombre de Dorantes, pero su representante, Antonio Matouk, le recomendó que no lo hiciera y quedó intestada.

A la muerte de Pedro, la casa había sido abandonada por el cantante, su hija y su esposa, pues María Luisa León los había amenazado con acabar con su matrimonio y crear un escándalo si el sinaloense no dejaba a Irma o le daba esa propiedad.

Por ello fue que una de las primeras cosas que hicieron los hermanos y sobrinos del protagonista de Dos tipos de cuidado fue allanar Ciudad Infante, a sabiendas que ni Dorantes ni León se encontrarían al interior.

Se llevaron varios muebles y prendas, incluso corrió el rumor de que se llevaron la duela del boliche; los sobrinos argumentaron que lo hicieron porque sabían el devastador futuro que les esperaba sin su sostén económico.

También circuló que la casa que le compró a su madre, Cuquita Cruz, habría quedado intestada, pues el cambio de propietario no se habría llevado a cabo.

Irma Dorantes y la pequeña Irma Infante casi tuvieron que desalojar la casa en que vivían con Pedro después de tener que dejar Ciudad Infante. Esta propiedad no la terminó de pagar el sinaloense, por lo que Matouk intentó arrebatársela a la histrionisa, pero ella logró comprarla con el paso del tiempo.

Ya que el intérprete de Amorcito corazón no había hecho su testamento, también por recomendación de Matouk, durante las primeras horas posteriores a la muerte del sinaloense, el representante de Pedro, con ayuda de su administrador, Ruperto Prado Pérez, pusieron a sus nombres la mayor parte de las propiedades, incluso las de Mérida.

Los hijos del protagonista de Tizoc: amor indio tampoco, así como María Luisa, la viuda legal, no pudieron cobrar regalías porque Antonio era el apoderado y, además, porque todos los descendientes de Infante eran todavía menores de edad.

De esta forma, todo lo que alguna vez perteneció a Pedro Infante, en tan sólo unas horas pasó a ser propiedad de otros. Además, se sabe que el histrión no acostumbraba a guardar su dinero, pues prefería repartirlo entre sus familiares y personas de bajos recursos y gastarlo en automóviles, motocicletas y juguetes.