Por primera vez en los 244 años de historia del país, el presidente de Estados Unidos fue sometido a un segundo ‘impeachment’. Con 232 votos a favor, incluyendo los de 10 congresistas republicanos, y 201 en contra, la Cámara Baja aprobó el artículo de juicio político que acusa a Donald Trump de cometer un delito al «incitar la violencia contra el Gobierno».

Los demócratas lanzaron este proceso después de que el vicepresidente Mike Pence rechazara las llamadas de los legisladores para que promoviera la destitución del presidente invocando la 25 Enmienda, que serviría para declarar a Trump incapaz. El Partido Republicano había dado libertad de voto a los suyos ―al contrario que en el primer ‘impeachment’ diciéndoles que voten con su «conciencia».

A falta de una semana para la inauguración de Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos, la Cámara de Representantes había iniciado este proceso con la seguridad de que saldría adelante en primer término, al igual que ocurrió en 2019 cuando tuvo lugar el primer juicio político contra Trump. Sin embargo, lo más complicado será una vez que el juicio llegue al Senado, donde los representantes políticos también decidirán si aceptar la sección 3 de la 14 Enmienda, que prohibiría a Trump volverse a presentar a unas elecciones por haber incitado una «insurrección».

Son más los republicanos de la Cámara de Representantes que se sumaron a respaldar el juicio político contra el presidente Trump.

Tal es el caso de Liz Cheney, representante de tercer rango de Wyoming, quien dijo que el presidente Trump encendió la llama de ese ataque y lo acusó de traición del juramento a la Constitución.

También los republicanos John Katko de Nueva York, Adam Kinzinger de Illinois, Fred Upton de Michigan y Jaime Herrera Beutler de Washington, mostraron su apoyo al juicio.

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Para condenar a un presidente se requiere una mayoría de dos tercios por parte del Senado, esto implica que al menos 17 republicanos deben unirse a los demócratas para lograrlo.

Además, son cada vez más las voces republicanas que quieren romper en definitiva con Trump para trazar su propio camino.

“Seguro que parece la última mejor oportunidad para enfrentarse al tipo mientras todavía importa…Los republicanos pueden hablar ahora o pueden seguir el camino de peor resistencia, pero en algún momento habrá un ajuste de cuentas y tendrá costo político” dijo Liam Donovan quien fiera exigente de campaña del Partido Republicano.

El único problema para algunos republicanos es enfrentar el enojo de muchos votantes que creen ciegamente en las afirmaciones infundada de Trump sobre un fraude masivo en las elecciones de 2020.

Luego del ataque violento al Capitolio, la Universidad Quinnipiac realizó una encuesta que reveló que el 71% de los republicanos aprueba el desempeño laboral de Trump, mientras que el 73% creen que está protegiendo la democracia.

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