Cameron Diaz: la gran estrella que cambió los sets de Hollywood por las cavas de vino

Este martes cumple 50 años la mujer que, a contramano de quienes habitan la meca del cine, buscó priorizar sus propios deseos

Desde su debut extraordinario con La Máscara hasta el último filme, pasaron dos décadas exactas para que Cameron Diaz optara por el ostracismo.

En América Latina se la conoció como Mujeres al Ataque, aunque su nombre original era The Other Woman; es decir, La otra mujer. Se trató de una comedia romántica pasatista sin mayores pretensiones que la de entretener -y eso no está nada mal-, de esas que cada tanto uno se cruza en el cable. Y cuando lo hace, de inmediato percibe que tiene varios años, y es cierto pues se estrenó en el 2014 y es la última película de Cameron Diaz. 

A partir de entonces no filmó más. Y se trato de una decisión personal. La industria, como sucede en muchos otros casos, no le dio la espalda. ¡Todo lo contrario! Atravesaba un gran presente. Simplemente, casi como si el nombre del filme hubiera sido un guiño personal, Cameron decidió escuchar a esa otra mujer: a la que se encontraba detrás de la estrella, de la fama, de la popularidad. Y le hizo caso.

Cameron nació el 30 de agosto de 1972, en San Diego, California, Estados Unidos. Su primer coqueteo con el mundo artístico fue como modelo cuando tenía 15 años. Aquella etapa inaugural la dividió entre el colegio y el trabajo; sus padres le pusieron esa condición para seguir, y ella la aceptó sin reparos. Recién cuando terminó la etapa escolar, y amparada en su 1.74 de altura, se volcó de lleno al modelaje.

Su primera gran experiencia fue al otro lado del mundo, en Japón, desfilando para las grandes marcas de moda. Recién dos años más tarde regresaría a los Estados Unidos ya con un nombre, siendo una referente del mercado. Pasarelas, tapas de revistas: estaba en la cúspide. Pero llegó un momento en el que se cansó. Y como lo hizo hace unos pocos años, en aquel entonces también pegó un portazo y se alejó de todo aquel glamour que ya no le llamaba la atención.

Con 20 años, Diaz incursionó en la actuación y casi por casualidad, le gustó. En su historial aparecen algunos talleres de teatro que realizó siendo adolescente, pero no mucho más referido a la carrera artística que eligió para desarrollarse. Su primera participación -menor, pero no menos compleja- fue un cortometraje erótico de 1992: She’s No Angel. Con el tiempo admitiría que se trató de un juego. Le gustó la idea de experimentar un estilo de cine que -sabía- ya nunca más llevaría adelante.

El gran salto a la fama y el reconocimiento lo daría en 1994 cuando obtuvo un papel en la exitosa película La Máscara, protagonizada por un Jim Carrey quien también obtendría allí la popularidad. Pese al poco texto que le dieron, el filme -su primer largometraje- dejó al descubierto su potencial, ese la que le permitiría mantenerse en la meca del cine.

Vinieron entonces las grandes propuestas laborales: Luna sin miel (1996), La boda de mi mejor amigo (1997), Los ángeles de Charlie (2000) y la saga de Shrek (le prestó su voz a Fiona) son tan solo un puñado de proyectos que protagonizó. 

Los Ángeles de Charlie

En el medio, un sinfín de películas (más de 40) engrosan su currículum. Todas en años consecutivos, desde que dio aquel primer paso. Incluso, hasta llevó más de un trabajo en cine al mismo tiempo. La pasión siempre le ganaba el desafío al cansancio. Pero de un día para el otro, casi como había hecho con el modelaje, su cuerpo dijo basta y su cabeza hizo un click.

Justamente, hablando de labores superpuestos, en 2014 realizó tres de manera consecutiva: Annie, Sex tape y The Other Woman. Premeditado o no, ese fue el final de su recorrido como actriz. Nunca más pisó un escenario y por ende, se alejó de las entrevistas, de lugares frecuentes y de todo lo que tiene que ver con el medio artístico.

Con 42 años, Cameron Diaz comprendió que dejó muchas cosas de lado y que era momento de darle prioridad a todo lo que de verdad le importaba.

“No estaba manejando mi vida. Un día entendí que mi rutina diaria debía ser todo aquello que podía manejar y hacer por mí misma, sin delegar a otras personas para poder resolverlas. Cuando hacés algo a un nivel realmente alto durante un periodo largo, que te lleva todo el tiempo, te perdés de entregarle a otras personas”, comentó en el programa Heart to Heart.

Según explica, se dio cuenta en el umbral de los 40, al notar que no realizó ciertas cosas que para ella eran muy importantes. Ahí decidió dar un vuelco. “Había muchas partes de mi vida que no estaba tocando y que no estaba manejando bien, como lo necesitaba. Es divertido actuar y me encanta. Si se presenta la oportunidad volveré, pero con otras condiciones. Hoy me vida está enfocada en otro lado”.

Alejada de las luces de la fama, en 2015 se casó con el músico Benji Madden, luego de siete años de noviazgo. Contó que fue amor a primera vista. Y con Benji buscó convertirse en mamá. Para dar ese paso quería poder disponer de tiempo, organizarse, cambiar de estilo de vida. No estaba en sus planes, según comentó, delegar. Deseaba dedicarle todo su tiempo a la maternidad, y así lo diagrama.

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Cameron Diaz y Benji Madden

El 30 de diciembre de 2019 nació Raddix, luego de un embarazo subrogado. Las fotos de la nena no abundan; la propia Cameron se encargó de hablar del motivo por el cual así lo decidió. A grandes rasgos, remarcó que su intención no es trasladarle la fama, sino que sea Raddix quien la elija el día de mañana, si es que así lo requiere. “La gente sabe quién soy yo, pero yo quiero que ella tenga autonomía. Por estas cuestiones no van a ver muchas fotos de ella, sobre todo de su rostro”, anunció su mamá.

“Ahora estoy aquí y esto es lo más satisfactorio que he hecho en mi vida. Tener una familia y estar casada, y tener nuestro pequeño núcleo de familia. Es simplemente lo mejor”, remarcó Diaz, destacando que volver a filmar no figura en sus planes inmediatos. “No tengo lo que se necesita para hacer una película. Toda mi energía está aquí, en mi familia”, advierte.

Su presente la encuentra en un nuevo emprendimiento: una línea de vinos que lanzó a mediados de 2020 en sociedad con una amiga. La especialidad son los vinos blancos y rosados, producidos únicamente con uvas orgánicas. Son libres de azúcares, a través de un proceso libre de químicos, respetando el medioambiente, ya que ella es activista. Y no parece casual que aquí también, Cameron Diaz optara por la libertad.

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