La creación de la vacuna contra la covid-19 brindó esperanza de poner fin a la pandemia que azota el mundo entero provocó el llamado «nacionalismo de las vacunas».

En un intento por garantizar su salida de la crisis sanitaria, los países occidentales hicieron compras anticipadas de miles de millones de dosis con las que podrían vacunar tres veces a su población antes de que termine 2021.

A esto se le conoce como “nacionalismo de las vacunas” pues implica la generación de grandes acuerdos bilaterales de compra entre empresas y un número selecto de países que cuentan con los recursos suficientes.

Por ejemplo, Canadá y Reino Unido, compraron cantidades suficientes para vacunar cinco veces a cada ciudadano. Estados Unidos no se queda atrás y ya aseguró 800 millones de dosis de seis vacunas distintas. 

Canadá es el país que más potenciales vacunas contra el virus del covid-19  ha asegurado
Países con mayor adquisición de vacunas

Debido a este acaparamiento, 67 países -como Kenia, Myanmar, Nigeria, Pakistán y Ucrania, por mencionar algunos- tienen limitaciones para adquirir vacunas por lo que solo podrían vacunar a una de cada tres personas.

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Desigualdad enfatizada

De acuerdo a los derechos humanos, los gobiernos y la industria farmacéutica deben garantizar que aumente el acceso a estos avances para resguardar la vida de el mayor número de personas posibles en el mundo. 

Sin embargo, la falta de un acceso equitativo a las vacunas solo enmarca las desigualdades ya existentes, por lo que las personas marginadas y discriminadas seguirán sufriendo las consecuencias.

Esta situación se refleja en los campos de refugiados, donde las condiciones insalubres en que viven las personas los expone más a contraer una infección.

Del mismo modo sucede en las comunidades indigenas del Amazonas ecuatoriano, pues la escasez de agua potable, alimentos y suministros médicos pone a la población en mayor riesgo de contraer covid-19.

El Covid-19 se expande por el Amazonas y diezma a las poblaciones indígenas  | Ladera Sur
Letrero de advertencia en comunidad del Amazonas

Por ende, los países más ricos deben abstenerse en realizar grandes acuerdos con empresas farmacéuticas y es preferible que se incorporen a iniciativas globales que garanticen un acceso equitativo a la vacuna para todos los países, como es el caso de el mecanismo COVAX de la OMS.

Es de vital importancia amplificar las voces de los grupos marginados para garantizar que las políticas nacionales de vacunación no son excluyentes ni discriminatorias. Para lograrlo, debemos trabajar unidos para acabar con esta pandemia y construir un futuro más justo y sostenible.

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