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¿Cómo ayuda el reciclaje al medio ambiente?

Autoridades, científicos y miembros de la sociedad lo dicen: recicla. Pero ¿realmente es una práctica útil?

El reciclaje está totalmente relacionado con lo que se hace con el deshecho en su momento final. Sin embargo, no todo es una buena noticia

Una solución con carácter más viable es el método de “reducir, reutilizar y reciclar”, las llamadas “3R”, que apelan principalmente a la toma de conciencia en el consumo.

De igual forma, en 2018 cobró relevancia una tendencia a favor del medio ambiente, la de evitar el uso del popote para reducir la contaminación de plásticos en los mares. 

La medida nació entre activistas y sociedad en general, pero luego el gobierno la impulsó y alentó la práctica. De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente de México, con esto lograban reducir el uso de unos 100 popotes por persona al año.

Sin embargo, también creció el debate del verdadero impacto de acciones como esta en un panorama que luce poco alentador.

La ONU pronosticó que si el consumo mundial de plástico continúa como hasta ahora, para 2050 habrá más de este material en los océanos que animales marinos.

El reciclaje no soluciona todo el problema

De acuerdo con la ONU Medio Ambiente, en América Latina y el Caribe las tasas de reciclaje del total de residuos generados no superan el 20%.

En México, por ejemplo, el dato es del 10%. Además, refiere que la práctica del reciclaje tiene límites y produce pérdidas de material debido a procesos de abrasión, desgaste y corrosión.

De igual forma, Greenpeace reconoció la importancia del reciclaje, pero también dijo que no es suficiente, pues el verdadero problema está en que se siguen produciendo otros plásticos y la contaminación de mares no desciende. 

“Las limpiezas y el reciclaje nunca serán suficientes para enfrentar la crisis de contaminación por plástico”, dijo el año pasado la sede de México como respuesta a una transnacional de productos de aseo personal que lanzaría un nuevo shampoo en una botella de plástico reciclado.

De acuerdo con datos publicados por la UNAM en 2018, México produce 300 millones de toneladas de plástico al año, de las cuales solo se recicla el 3%. 

Esto ocurre principalmente, por falta de cultura ciudadana y carencia en infraestructura para realizar el proceso de reciclaje, lo mismo en el traslado de los materiales que en la transformación misma.

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Lugar para desechos 

Hasta el año pasado, importaban los desechos de varios países del mundo a China para que ahí los incineraran o en algunos casos los transformaran en otros productos. 

No obstante, este método implicaba convertir al país asiático en el mayor basurero del mundo,  además de que sus técnicas eran en algunos casos perjudiciales con el medio ambiente por la generación de contaminantes para ríos.

Por ello, desde enero de 2018 cambió la política china y ahora intentan descifrar qué hacer con esos residuos. 

En Estados Unidos, por ejemplo, cuentan con la tecnología suficiente para procesar los materiales, y en muchos casos dejaron de recolectar con los fines de reciclaje.

Por todo esto, poner en un contenedor un producto con la idea de que completará su proceso de reciclado, es un mito, incluso cuando lo coloquen en los depósitos destinados para ello. 

Muchos de eso materiales no llegarán a una planta especial para su tratamiento, y en su lugar, se llevarán a vertederos, rellenos sanitarios o incluso en tiraderos clandestinos.

¿Qué hacer entonces?

La ONU recomienda pasar a una economía circular desde la gestión de residuos a la gestión de recursos, en lugar del clásico proceso lineal de extracción, producción y descarte. 

“El principal objetivo de la economía circular es utilizar al máximo los recursos, usándolos el mayor tiempo posible. La base conceptual de este enfoque es que los productos deben diseñarse teniendo en mente la prevención de no generar residuos, imitando los ciclos de la naturaleza para reeditar su metabolismo y copiar su ecoefectividad”, refiere en un informe de 2018.

Mientras tanto, de forma individual pueden hacerse acciones que representan un importante adelanto para alcanzar estos fines, como llevar envases propios a las compras para guardar los productos, preferir materiales como vidrio antes que plásticos, no comprar productos embalados en plásticos, y planear qué se va a comprar y cómo puede transportarse.

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