De las juventudes del PRI al “Halconazo”: Echeverría cumple 100 años

El ex presidente priista vivió un juicio político por crímenes de lesa humanidad que lo exoneró de los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco

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Luis Echeverría Álvarez, ex presidente de México, pasó al ideario colectivo como uno de los perpetradores de la peor época para los estudiantes en el país, donde la comunidad vivió represión y genocidio.

Con 100 años de edad, cumplidos este 17 de enero de 2022, es el mandatario más longevo de México, pero también del más polémico y señalado por la comunidad nacional e internacional.

Nació en la Ciudad de México, en el seno de una familia encabezada por su padre, Rodolfo Echeverría Esparza, y su madre, Catalina Álvarez Gayou.

Desde que entró a la educación superior, tenía claro el rumbo de su carrera. En 1940 ingresó a la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de México, donde fundó la revista “México y la Universidad”, en la que publicó diversos artículos sobre aspectos de interés nacional.

En diciembre de ese mismo año, accedió a una beca de la Universidad de Chile, durante ese tiempo se dedicó a estudiar la organización social de aquella República; además, viajó a Argentina.

Los logros escolares continuaron acumulándose en la formación de la Sociedad de Artistas y Escritores Jóvenes, así como en la fundación de la Organización “Mundo Libre Juvenil de México”.

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Inicios políticos

Para julio de 1943 lo nombraron Delegado de la Asociación Juvenil: “Por un mundo libre”, en la Conferencia Continental de la Juventud por la Victoria, con el abanderamiento de Manuel Ávila Camacho.

Su título llegó en agosto de 1945 con la tesis “El Sistema de Equilibrio de Poder y la Sociedad de las Naciones”, mismo año en el que se casó con María Ester Zuno Arce, hija del ex gobernador de Jalisco, José Guadalupe Zuno Hernández.

De ese matrimonio nacieron ocho hijos: Luis Vicente, María del Carmen, Álvaro, María Esther, Rodolfo, Pablo, Benito y Adolfo. Hasta el momento, se han sumado a la familia 19 nietos y 14 bisnietos.

Un año más tarde, se afilió al Partido Revolucionario Institucional (PRI), quienes lo respaldarían y acompañarían durante toda su vida política. 

Su primer puesto fue como Secretario Auxiliar del Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de este organismo, General Rodolfo Sánchez Taboada, éste alcanzó la presidencia del partido un año más tarde.

Pero en 1952 lo designaron como Secretario de Marina, y nombró a su protegido Director de Cuenta y Administración de la Semar, y bajo la tutela del presidente Adolfo Ruiz Cortines, fue nombrado Oficial Mayor de la Secretaria de Educación Pública.

En 1958 inició su ascenso a las grandes ligas. Primero lo hizo como subsecretario de Gobernación; su jefe, Gustavo Díaz Ordaz, a quien suplió de manera interina cuando fue designado candidato presidencial. En 1964, se quedó definitivamente con el puesto.

Luis Echeverría Álvarez y Gustavo Díaz Ordaz

Represión estudiantil

El 2 de octubre de 1968, con la seguridad nacional a su cargo, tuvo lugar la masacre de los estudiantes concentrados pacíficamente en la Plaza de las Tres Culturas.

Señalaron a Echeverría Álvarez como el responsable tras la decisión de arremeter contra el movimiento estudiantil universitario. En entrevista con Enrique Krauze, en 1999, aseguró que realizó una intervención mínima, un llamado a la reflexión y al diálogo”.

“La verdad el ejército lo maneja el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, que es el presidente”, declaró a la revista Letras Libres.

Pese a esto, lo postularon como candidato del PRI a la presidencia, y en 1970 tomó protesta el primer día de diciembre en el Auditorio Nacional, ubicado en Paseo de la Reforma No. 50.

Al político mexicano también lo señalaron como el responsable de una segunda represión estudiantil el 10 de junio de 1971, llamada “El Halconazo”. La cifra resultante de este evento fue de 17 muertos.

En 2005, acusaron a Luis Echeverría Álvarez por delitos de lesa humanidad, particularmente por genocidio. Estos señalamientos incluían a la llamada “Guerra Sucia”, una campaña de represión de baja intensidad dirigida a frenar a los movimientos de oposición surgidos después de la masacre de 1968.

El proceso judicial lo vivió en arresto domiciliario y dos años más tarde fue exonerado de los cargos. El juez consideró que, si bien había elementos para asegurar que en Tlatelolco ocurrió un genocidio, no existían pruebas suficientes que inculparan directamente a Echeverría.