Por segunda ocasión, el partido demócrata presentó una acusación de «impeachment» contra el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump ante el Senado, activando así un nuevo juicio político, esta vez por incitar el asalto al Capitolio.

Segundo juicio de Trump

El trámite pone formalmente en marcha este segundo juicio político en la Cámara Alta, pero demócratas y republicanos pactaron que el proceso no empiece hasta la semana del 8 de febrero, dando tiempo a Trump para preparar su defensa.

Los nueve congresistas que actuarán de fiscales en el juicio se presentaron ante el pleno del Senado y uno de ellos, Jamie Raskin, leyó íntegramente la acusación contra Trump aprobada en la Cámara Baja el 13 de enero.

Esta es la primera vez en la historia de Estados Unidos que el Senado celebrará un juicio político contra un expresidente, por lo que una eventual condena no tendría como consecuencia inmediata su destitución del cargo; la condena, sin embargo, sí que resultaría en su inhabilitación política.

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Trump en manos de los republicanos 

El futuro político de Trump está, por tanto, en manos de los 50 senadores de su partido, que podrían ver la condena como una forma de deshacerse del magnate, pero que también pueden temer un castigo de la base republicana.

Una condena e inhabilitación requiere un mínimo de 67 votos (dos tercios de la cámara), un número que ahora parece improbable dado que demócratas y republicanos se reparten 50 escaños.

Según información de The New York Times, 27 de los republicanos han dicho ya que apoyarán a Trump, mientras que 16 tomarán la decisión durante el juicio y otros 7 no han expresado opinión. 

En la votación del 13 de enero en la Cámara Baja, fueron 10 los republicanos (incluyendo su número 3, Liz Cheney) que se unieron a la mayoría demócrata para aprobar el «impeachment».

Estrategia demócrata 

Los demócratas que actuarán de fiscales aún no han revelado cuál será su estrategia de acusación, aunque medios locales apuntaron a que hablarán en primera persona de su experiencia personal, de cuando tuvieron que huir de la cámara ante el asalto de los seguidores de Trump.

Los trumpistas asaltaron en turba el Legislativo tras escuchar un discurso del presidente que según el escrito de acusación «incitó una insurrección», dejando cinco muertos a su paso, entre ellos un policía.

La defensa

Trump, por su parte, ha contratado a Butch Bowers, un abogado que dirige un pequeño despacho en Carolina del Sur y con nulo perfil a nivel nacional.

Finalmente, el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, que presidió el primer juicio contra Trump, no repetirá en el rol dado que el magnate ha dejado ya el poder; será el senador demócrata Patrick Leahy, el más veterano del hemiciclo (asumió en 1975) quien ejerza de magistrado.

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