Dios está triste | Ana María Olabuenaga

En su colaboración “Bala de terciopelo”, la comunicóloga y periodista Ana María Olabuenaga dice que la frase de Silvia Plath “Le hablo a Dios, pero el cielo está vacío” es vigente. Dice que tal vez es lo que nos pasa aquí. Quizá tenemos un cielo deshabitado. Tal vez suceda que Dios no existe, por lo que sentimos su orfandad.

Y si Dios ha muerto, como dijera Nietzsche, si es así, no hay duda, a Dios lo mató un mexicano. Tanta es indiferencia a la muerte, al asesinato de dos jesuitas en Chihuahua, tan es así, que AMLO se fue a jugar beisbol por la tarde, que vergüenza y tristeza.

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