La historia tras ejecución de Lisa Montgomery

La mujer de 52 años, la primera en ser ejecutada en casi 70 años, asesinó premeditadamente a una conocida para extraer y robarle su bebé

Estados Unidos ejecutó este miércoles a una mujer que había asesinado a una embarazada para robarle el feto, la primera ejecución federal de una mujer en casi 70 años, en uno de los últimos actos de la presidencia de Donald Trump.

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«Lisa Montgomery, 52 años, fue ejecutada en la penitenciaría federal de Terre Haute», en el estado de medio oeste de Indiana, a las 01:31 horas, anunció en un comunicado el departamento de Justicia.

Montgomery, que en 2004 mató a una embarazada para quedarse con su bebé, recibió una inyeccción letal «de acuerdo con la pena capital recomendada por unanimidad por un jurado federal e impuesta por la Corte del Distrito de Estados Unidos» de Misuri, prosiguió el texto.

La historia

Estaba por ser madre por primera vez, tenía un embarazo de ocho meses y 23 años cuando el horror la sorprendió por la espalda dentro de su propia casa en Skidmore, Missouri, Estados Unidos.

Bobbie Jo Stinnett tenía 23 años y estaba esperando a su primer hijo cuando Lisa Montgomery se cruzó en su camino
Bobbie Jo tenía 23 años.

Bobbie Jo y su marido, Zeb Stinnett, tenían en su propiedad un criadero de perros de la raza rat terrier (perros guardianes, más bien pequeños que los estadounidenses usan mucho en las zonas rurales para combatir ratas y otras plagas) que complementaban el dinero que les entraba por sus respectivos trabajos. Casualmente sería esta actividad la que conduciría a la cruel y violenta muerte de Bobbie Jo.

La joven madre y la apropiadora asesina

Bobbie Jo Stinnett nació y murió en el mes de diciembre: nació el 4 (en 1981) y murió el 16 (en 2004) con 23 años cumplidos. Inteligente y tímida, tenía un hermano menor al que adoraba, se casó con un amigo de toda la vida en 2003, dos años después de haber terminado su secundaria con honores.

Ella y su marido Zeb (23) trabajaban en la fábrica Kawasaki Motors Manufacturing Co. y, además, criaban en su casa perros rat terrier. Les venían muy bien esos dólares extra sobre todo ahora que tendrían su primer hijo.

Lisa Marie Montgomery tenía 36 años cuando se convirtió en la cruel carnicera de Bobbie Jo y arrastraba un historial de miedo. Nació el 27 de febrero de 1968 en una familia caótica. Fue violada por su padrastro durante muchos años y en la adolescencia buscó refugio en el alcohol. Cuando tenía 14 años su madre descubrió los abusos, pero dicen que la terminó culpando y la llegó a apuntar con un arma amenazándola.

Lisa Montgomery había cumplido 36 años y era madre de cuatro h hijos cuando le hizo creer a su nuevo marido que estaba embarazada (REUTERS)
Lisa Montgomery.

Terminó escapando de su casa a los 18 para casarse con Carl Bowman. Tuvieron cuatro hijos y, en 1990, por consejo médico decidió ligarse las trompas para no tener más niños. Se separaron brevemente en 1993, pero recompusieron la relación.

En 1998 fue él quien decidió separarse definitivamente. Un tiempo después Lisa conoció a otro hombre separado, el electricista Kevin Montgomery, que tenía 3 hijos. Se casaron en el año 2000.

La pareja se mudó a vivir con los 7 hijos (los 3 de él y los 4 de ella) y los padres de Kevin.

Seis días antes del crimen de Bobbie Jo, el primer marido de Lisa había solicitado a la justicia la custodia de los dos hijos menores de los cuatro que habían tenido juntos. Para entonces, Lisa llevaba ya un tiempo simulando otro embarazo de Kevin.

Encuentro virtual fatal

Bobbie Jo y Lisa Montgomery se conocieron online, en un chat de perros de la raza que ambas criaban titulado Ratter Chatter. Intercambiaron correos electrónicos y durante mucho tiempo compartieron amenas charlas. En ese chat Bobbie Jo anunció feliz que estaba esperando la llegada de su primer hijo para enero de 2005. Otra participante, Lisa Montgomery de Melvern, Kansas, también anunció que había estado embarazada de mellizos, pero que uno había muerto y que esperaba dar a luz al que había sobrevivido en diciembre. Las conversaciones giraban en torno a sus vidas que parecían tener muchas cosas en común.

Lisa Montgomery (segunda desde la izquierda) junto a Bobbie Jo (primera desde la derecha) y el marido de quien fue su víctima, Zeb Stinnett, en una exposición canina
Lisa Montgomery (segunda desde la izquierda) junto a Bobbie Jo (primera desde la derecha) y el marido de quien fue su víctima, Zeb Stinnett, en una exposición canina.

En abril de 2004 Bobbie Jo y Lisa con sus “embarazos” recién comenzados se encontraron en un show de rat terrier en Abilene, Kansas. Hay una foto de ese show canino que las muestra juntas. Zeb Stinnett también está en la imagen en un extremo. Todo era normal hasta entonces.

Siguieron intercambiando mensajes sobre los buenos y malos momentos de los embarazos, ideas de nombres, lo que deberían ir comprando para los bebés. Hacia fines de 2004 Jason Dawson (amigo de Bobbie Jo, criador y participante también del chat de rat terrier) recibió un mail de una mujer llamada Darlene Fischer a quien no conocía.

Darlene le preguntó a Dawson si sabía de alguien que quisiera dar cachorritos en adopción: ella quería comprar uno para sus hijos. Dawson, que sabía que Bobbie Jo tenía varios, le pasó su nombre y su sitio web www.happyhavenfarms.com. Darlene se puso en contacto por mail con Bobbie Jo y también por Ratter Chatter. Esta vez su usuario en el foro era fischer4kids (fisher4hijos) y dijo a los miembros del grupo que vivía en Fairfax, Missouri, a 25 minutos de auto de la casa de Bobbie Jo.

Lo que ninguno sabía era que esa supuesta interlocutora que se identificaba como Darlene Fischer era en realidad Lisa Montgomery, de Kansas. Todo estaba planeado meticulosamente por Lisa.

El mensaje del miércoles 15 de diciembre de 2004, de Darlene a Bobbie Jo, en el chat de los criadores decía: “Me recomendó contactarte Jason Dawson. Como no pude encontrarte por mail ni por teléfono te escribo por acá. Por favor contáctate conmigo cuanto antes porque estamos considerando comprarte uno de tus cachorritos y quisiera hacerte un par de preguntas”.

Bobbie Jo, que era muy cuidadosa y exigente con sus ventas porque adoraba a sus perros, le respondió más tarde ese mismo día: “Darlene, te mandé por mail la dirección así podemos encontrarnos. Espero que este mail te llegue. Un placer chatear con vos por messenger, y espero seguir haciéndolo mañana. Gracias. ¡Hablemos pronto, Darlene! Que tengas una linda tarde. Bobbie.”

La cita era para el día siguiente, jueves 16 de diciembre de 2004, a las 14.30 hs.

El jueves 16 de diciembre

Ese jueves era un día corriente. Zeb Stinnett salió para trabajar como lo hacía siempre y dejó a Bobbie Jo en casa con los perros, esperando la llegada de una tal Darlene Fischer que quería ver los cachorros.

A eso de las 14.15 Bobbie Jo llamó a su madre, Becky Harper, por teléfono. Estaba contándole que esperaba a esta mujer interesada en sus perros cuando golpearon la puerta. Eran las 14.30. Cortaron la comunicación. Sería la última vez que madre e hija hablarían. Bobbie Jo abrió la puerta y dejó pasar a quien creía ser Darlene Fisher.

Lisa Montgomery con uno de los perros rat terrier. Usó un chat de crianza de perros para conectarse con quien sería su víctima
Lisa Montgomery usó la crianza de perros para contactar a su víctima.

No se sabe si Bobbie llegó a reconocer a Montgomery, a quién había visto una vez en su vida, pero no hubo mucho tiempo porque apenas le dio la espalda Lisa se lanzó sobre ella. Le enroscó en el cuello una cuerda rosada que había llevado y comenzó a apretar con fuerza y sin pausa, hasta que Bobbie Jo dejó de luchar y cayó pesadamente al piso.

En la lucha, la víctima llegó a arrancarle con sus manos mechones de pelo a su atacante. Con Bobbie Jo desmayada, Lisa la dio vuelta y con un cuchillo de cocina comenzó a abrir su abdomen. Una vez que el tajo hecho fue lo suficientemente grande, extrajo al bebé (que resultó ser una niña) y cortó cuidadosamente el cordón umbilical. Luego envolvió a la recién nacida en una manta y, con ella en brazos, corrió hasta su Toyota Corolla rojo y se marchó. Tenía que conducir unos 200 kilómetros.

La doctora Mary Chase (jefa médica y perito forense del condado de St Louis, quien ha conducido unas 10 mil autopsias muchas de ella producto de homicidios) tuvo una visión mucho más descarnada de lo que habría ocurrido.

En el juicio contra Lisa Montgomery sostuvo que Bobbie Jo luchó y se defendió mucho más de lo que se creía. Dijo que con el primer intento de ahorcamiento Bobbie Jo cayó desmayada. Fue entonces que Lisa tomó el cuchillo y practicó la primera incisión en su panza, pero mientras está haciéndolo la víctima recobró la conciencia y, desesperada, intentó pararse para pelear por su vida. Lisa volvió a recurrir a la soga que tenía Bobbie Jo en el cuello y la apretó hasta que la asfixió. Prueba de esto, dice la doctora Chase, es la sangre en las plantas y los dedos de los pies que tenía la víctima: eso indicaría que intentó pararse luego del primer tajo cuando ya sangraba.

Mostró al jurado las fotos de los pies y también del cuello, donde se veían las dos marcas de ahorcamiento. Además, la víctima tenía cortaduras defensivas en sus manos y un buen golpe en el puente de la nariz. Había sido una brutal carnicería.

El cuerpo sin bebé

Como su hija no pasó a buscarla por el trabajo como habían quedado, Becky Harper, caminó hasta la casa de Bobbie Jo. A las 15.30 abrió la puerta y comenzó a llamarla. La encontró en el cuarto del fondo, donde estaban las perreras para los cachorritos. Bobbie Jo se encontraba en el suelo, en el medio de un charco de sangre. Beckie inmediatamente llamó al 911 y, en medio de llantos y gritos histéricos, intentó explicar: » (…) hay sangre por todos lados (…) ella estaba embarazada… es como si su estómago hubiese explotado». También pudo balbucear que no había señales del bebé.

Los paramédicos llegaron inmediatamente, pero no la pudieron revivir. Bobbie Jo fue declarada muerta a las 16.27, al llegar al hospital San Francis, de Maryville. En las manos de la víctima había varios mechones de pelo rubio.

La pequeña Victoria Stinnett, a quien la asesina había bautizado como Abigail
Victoria Stinnett, que Montgomery bautizó como Abigail.

Becky explicó, a los primeros policías que la entrevistaron, que había hablado con su hija una hora antes de encontrarla y que ella le había dicho que esperaba una visita de una mujer de Fairfax y que, justo mientras estaban hablando, habían golpeado a la puerta. Su hija había cortado el teléfono para ir a recibir a su asesina.

Fue una criadora de la raza de perros rat terrier, de Carolina del Norte, llamada Dyanne Siktar la que vio las noticias y ató cabos. Reconoció la foto de la joven embarazada de Missouri asesinada. La consideraba casi una amiga luego de tantas conversaciones en el Ratter Chatter.

Sitkar entró al chat y encontró que todos estaban muy conmovidos. Mirando los posts de los últimos días, pensando qué podría haber pasado, descubrió un par de mensajes de ida y vuelta entre Bobbie Jo y una tal Darlene Fischer el día anterior al crimen. En ellos Bobbie Jo y Fisher se intercambiaban los mails y las direcciones de sus casas.

El hallazgo le dio desconfianza y llamó al FBI para contarles lo que había descubierto. Fue la investigadora perfecta. Los agentes quisieron rastrear a Darlene Fischer, pero no existía nadie en la zona con ese nombre. Los analistas forenses informáticos del FBI buscaron el IP de dónde provenían los mails que había recibido en su computadora la joven asesinada.

Los dichos de la madre de Bobbie Jo sumados a la declaración de un testigo que decía haber visto un auto rojo viejo y sucio en la entrada de la propiedad de los Stinnett a las 14.30 y los chats que los detectives encontraron en la red, condujeron a una mujer de 36 años: Lisa Marie Montgomery, en la calle South Adams Road, en Melvern, Kansas.

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