Otto Wächter estuvo cerca de escapar de Europa con ayuda de la Ratline, pero mientras esperaba su viaje clandestino a América del Sur, murió en un hospital de Roma. Fue responsable de la expulsión de judíos de Cracovia, el Gueto de Varsovia y de 100 mil masacrados en Galitzia, aunque también fue un marido enamorado y un padre inolvidable.

Antecedentes

Wächter llegó muy enfermo a el Hospital Espíritu Santo en Roma con ayuda de dos monjes en 1949, tenía 45 años y se hacía llamar Alfredo Reinhardrt, soltero y escritor de profesión como lo señalaban sus documentos.

La realidad fue que el nazi fugitivo Otto Wächter pasó varios años escondido en los Alpes austriacos hasta que el obispo Alois Hudal, famoso pronazi del Vaticano, le ofreció protección para que esperara un pasaje a América del Sur que gestionaría la Ratline, como lo hizo con otros nazis que también huyeron clandestinamente.

TE PUEDE INTERESAR

En la cama 9 de la Sala Baglivi, diagnosticado con una atrofia hepática aguda complicada por una diabetes  y una infección, murió Wächter el 14 de julio.

Desde el triunfo de los países aliados en la Segunda Guerra Mundial, el brigadeführer Wächter, era buscado para ser juzgado por la expulsión de 68 mil judíos de Cracovia, el encierro de otros 15 mil en el Gueto de Varsovia y la muerte de casi todos, demás de otros 100 mil masacrados en Galitzia, esto cuando fue gobernador de los territorios ocupados por los nazis en Polonia y hoy es Ucrania.

En esos territorios se encuentra la ciudad de Lemberg, que cambió constantemente de nombre a través de los años, en donde Wächter actuó bajo las órdenes de Hans Frank, quien masacró a 80 miembros de la familia del prestigioso escritor y jurista Philippe Sands y solo sobrevivió su abuelo.

Ese hecho, lo llevó a contar la historia de su abuelo y la de Hans Frank (quien fue condenado a la horca en el juicio de Nuremberg) en el libro “Calle Este-Oeste”, una novela de no ficción traducida a 26 idiomas. 

Ahora, su nueva obra “Ruta de escape”, cuenta la historia de Wätcher y uno de sus hijos, el pequeño Horst, nacido en 1939 y llamadas así por el himno nazi Horst Wessel y quien creció para idealizar a su padre.

“Ruta de escape trata de lo que ocurre cuando no se imparte justicia…En Calle Este-Oeste se hacia justicia con Hans Frank en Nuremberg, Otto Wächter, en cambio, escapa. La huida le permitió a su familia retratar al padre como a un inocente. La teoría del libro diría que es que la vida no es así: solo porque escape de la justicia no significa que el individuo sea inocente, y esto no trae paz a la familia” dijo el escritor Philippe Sands.

Ruta de escape - Sands, Philippe - 978-84-339-8080-9 - Editorial Anagrama

Introducción a “Ruta de Escape”

Es más importante entender al verdugo que a la víctima”, cita de Javier Cercas que abre el libro. Pero decirlo es una cosa y lograrlo, otra muy diferente.

Wächter surge en la novela como un hombre seductor, “la antítesis del burócrata gris y de apariencia banal que se identifica con el nazi que lleva la maldad incrustada en el rostro”, así lo describió Marc Bassets para un diario español.

Por ejemplo, “hubo que hacer mucho en Lemberg. Ahora se llevan a cabo grandes acciones judías. Mucho amor para los niños”, le escribió Wächter a su esposa Charlotte, a quien llamaba Lotte y amaba perdidamente. 

Lotte también amaba profundamente a su esposo pues adoraba verlo son abrigo negro de la SS y fue quien lo ayudó con mapas y alimentos mientras se escondió en los Alpes. Además se reunió clandestinamente con él en el verano de 1948, esto para que viera a sus hijos.

Luego de la guerra, Lotte y sus hijos vivieron en el exilio, Horst, su pequeño hijo, se preguntó muchas veces al crecer si su padre fue el monstruo que todos describían. Por supuesto, su madre no pensaba eso, él la amaba y la cuidó en sus años finales. 

En cambio, las hijas de Wächter, agobiadas por el peso de la historia de su padre, abandonaron Austria, mientras que Horst prefirió ver a su padre bajo una luz amable.

“Hizo una distinción: el padre como un individuo, como un mero engranaje en un sistema poderoso, parte de un grupo criminal más amplio. Horst no negaba los errores de un holocausto, de millones de personas asesinadas. Había sucedido y estaba mal punto. pero jamás pensó que su padre haya sido un criminal” dijo Sanders.

Otto Wächter y el amor de su hijo: las dos caras del jerarca nazi que creó  el gueto de Varsovia y masacró miles de judíos – El Comercial News
La famila Wächter. Otto, Lotte y sus tres hijos

Documentos, cartas y diarios

Horst le entregó a Sanders la mayor parte de las cartas y diarios que sirvieron para realizar el libro.

Sin embargo, Sands también encontró tres documentos cruciales en el Departamento de Justicia de los Estados Unidos que lo inspiraron para elegir un segundo epígrafe para su libro sobre la existencia del mal.

“Con sus arcos traspasarán a los jóvenes; no se apiadarán del fruto del vientre ni tendrán compasión de los hijos” citó el libro de Isaías.

Uno de esos documentos, un memo enviado por Wächter días antes de llegar a Lemberg, y en él aprobó la deportación de los judíos económicamente improductivos de la ciudad.

En el segundo, de marzo de 1942, estableció la creación de límites estrictos para el trabajo que los judíos podían realizar en Galitzia y quienes quedaran fuera serían llevados al campo de exterminio de Belzec.

El tercer documento es una carta de Heinrich Himmler, quien visitó a Wächter en agosto de 1942, y le ofreció un cargo en Viena, cerca de su familia, el cual rechazó. Esto indica que el brigadeführer pudo dejar de ensangrentar Galitzia y refugiarse detrás de un escritorio pero prefirió seguir allí.

“El caso de Wächter es el único que he conocido en el que a alguien realmente le ofrecieron la oportunidad de trasladarse, de cesar su implicación en crímenes y la rechazó” dijo Eli Rosenbaum, quien dedicó 30 años de su vida en el Departamento de Justicia estadounidense en la búsqueda e imputación de criminales de guerra nazis.

El autor reflexiona sobre la posibilidad de que personas con alto nivel de educación, inteligencia y cultura puedan involucrarse en asesinatos de masas y propone que no es correcto etiquetarlos simplemente como monstruos.

“Es mucho más complejo, y en estas cartas y diarios se tiene la sensación de que Otto von Wächter tenía una identidad doble. Por un lado fue alguien que participó en los crímenes más atroces, pero por otro lado fue un padre y un esposo increíblemente cariñoso”

Lee también: Los agujeros negros son una realidad: premio nobel

La relación que surgió entre el hijo y el escritor

Se conocieron durante la escritura de “Calle Este-Oeste” cuando Sands habló con el hijo del nazi Frank, Niklas. Si Sands quería entender la aniquilación de los judíos en Galitzia, tenia que estudiar también a Wächter y Niklas se ofreció para presentarle a su hijo. 

Horst Wächter recibió a Philippe Sands en el castillo del siglo XVII donde vive. Le mostró unas fotos familiares, las cartas de amor entre sus padres y el diario de su madre, Lotte. 

“Quería hacer algo bueno, quería que las cosas progresaran, quería encontrar una solución a los problemas de la Primera Guerra Mundial” insistió Horst, el hijo.

A lo que Sands respondió: “su padre era un hombre decente, un optimista que trató de hacer el bien pero terminó atrapado en los horrores que ocasionaron otros” para intentar convencerlo.

Vía correo electrónico, Horst envió a Sanders fotos de una marcha de hermosas niñas en honor de la división Galitzia de la SS, además de algunos audios que su madre Lotte grabó antes de morir. “Yo era una nazi entusiasta” se escucha decir a Lotte.

Cada prueba era peor que la otra, como una carta que Otto envió a Lotte sobre un hermoso concierto en la que le comentaba: “mañana tengo que hacer ejecutar a otros 50 polacos”. A lo que su hijo Horst destacó el “tengo que”, justificando que su padre no decidió matarlos.

A pesar de todo, Sands pintó a al hijo de Otto Wächter con un perfil compasivo en el libro. 

“Aunque discrepo de sus conclusiones sobre los hechos y su negación de los hechos, no es un negacionista del Holocausto, no es un racista. Es una buena persona, los aprecio” dijo Sanders.

Horst Von Wachter, Philippe Sands, Niklas Frank in Vienna - Conversations -  ABC Radio
De izquierda a dreceha, Horst Wächter, Philippe Sans y Niklas Frank

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí