Elecciones 2022: la larga ruta del PRI hacia la pérdida de gubernaturas en estados

El tricolor, que alguna vez fuera el partido más poderoso del país, perdió territorios que incluso llegaron a ser sus bastiones hasta quedarse, por ahora, con sólo 4 gubernaturas

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En 1989, el PRI perdió por primera vez una de sus gubernaturas. El PAN venció en Baja California, entidad que gobernó durante 30 años, hasta que un nuevo partido hegemónico, Morena, les arrebató la plaza.

Dos años después, el PAN se hizo con una segunda gubernatura en Guanajuato, tras el interinato de Carlos Medina Plascencia, nombrado por el Congreso de la entidad.

Desde ese momento, el PRI comenzó a acumular derrotas en las elecciones a las gubernaturas estatales que lo llevaron a un primer mínimo en su historia, con 17, apenas arriba de la mitad de las entidades del país.

Ello se consumó tras las derrotas en 2001 en Michoacán y Yucatán, superado por el PRD y el PAN respectivamente, justo un año después de perder por primera vez la Presidencia de la República también ante el blanquiazul, de la mano de Vicente Fox.

Desde entonces pasaron 6 años hasta que comenzó la recuperación de territorios, en 2007. El desgate del gobierno de Fox parecía dar un segundo aire al tricolor.

PAN y PRI en competencia

Tras el inicio del segundo gobierno federal albiazul, ahora encabezado por Felipe Calderón, el PRI no hizo más que recuperar posiciones, primero con su triunfo en Yucatán en 2007 y luego los regresos en Querétaro y San Luis Potosí, a costa de una dolorosa derrota en Sonora.

Para la elección de 2012, el PRI, a la par de su regreso a la Presidencia, recuperó terreno y alcanzó 20 gubernaturas tras esa elección. Sin embargo, ese sería su máximo nivel hasta 2014, cuando eventos como la crisis por la violencia, la desaparición de los 43 de Ayotzinapa y los escándalos de corrupción entre los entonces mandatarios priistas como Javier Duarte, César Duarte y Roberto Borge comenzaron a mermar su imagen. 

A la par se gestaba un nuevo auge de la oposición donde el PAN aparecía nuevamente como una alternativa política, en especial en entidades como Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo y Durango, que perdió por primera vez el tricolor en 2016.

A pesar de los triunfos en Oaxaca y Sinaloa, el avance de la oposición en esas cuatro entidades se consideró como «una enorme derrota» para el tricolor, pues por primera vez el tricolor perdió el control de más de la mitad de los estados.

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La irrupción de Morena

En 2018, a la par del descenso de partidos como el PRI y el PRD, luego de la desbandada para nutrir las filas de Morena, la ola electoral encabezada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) cobró fuerza y ello le permitió conquistar 4 de las 9 gubernaturas en juego: Chiapas, CDMX, Tabasco y Veracruz, las últimas dos al PRI. 

Junto a ello, se sumó el triunfo del candidato del PES, Cuauhtémoc Blanco, quien se mantiene afín a Morena y al gobierno de AMLO.

Además, se sumaron dos más en 2019, arrebatadas al PAN: la elección extraordinaria de Puebla tras la muerte de la gobernadora Martha Érika Alonso, y Baja California, que le quitaron al PAN tras 30 años de gobierno, con la candidatura de Jaime Bonilla.

El mayor cambio vino en 2021, durante la pasada elección en que se renovaron 15 de las 32 gubernaturas; aún con el impulso basado en la popularidad de AMLO, los candidatos morenistas se hicieron con 11 de las plazas en juego, mientras que por primera vez en su historia, el PRI no conquistó ninguna frente a las 8 que tenía antes de la elección.

Ese momento marcó el mínimo de gubernaturas del tricolor en su historia, con apenas 4 de las cuales 2 se ponen en juego en las elecciones de junio de 2022. Y según las últimas encuestas, las cosas no pintan muy bien para el PRI, el partido más antiguo de México.

Tanto en Oaxaca como en Hidalgo las intenciones de voto favorecen marcadamente a los candidatos de Morena, con lo que se perfila, por ahora, la pérdida de uno de dos de sus bastiones históricos y cuna de operadores políticos que resultarán determinantes en 2023 en la lucha del PRI por mantener el gobierno de su cuna, el Estado de México.