Gobierno, sin metodología y rendición de cuentas en reducción de homicidios

A pesar de que existen medidas concretas recomendadas por expertos, se ignora si el gobierno recurre a ellas, mientras la espiral de homicidios violentos continúa, dice Enrique López Portillo

Desde el 2007 México entró en una espiral de incremento sostenido de homicidios violentos con una ligera reducción hacia finales del sexenio de Enrique Peña Nieto, y luego un nuevo incremento para ubicarse en una meseta, que habla de 29 homicidios por cada 100,000 habitantes, 5 veces la tasa promedio mundial de homicidios, dice Ernesto López Portillo, especialista en seguridad de la Universidad Iberoamericana.

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En entrevista para Fórmula Detrás de la Noticia, dice que este no es todo el problema, ya de entrada gravísimo, sino que existe un problema crónico de ausencia de metodología concreta, clara, sometida a rendición de cuentas, sobre las medidas que se toman para la reducción de homicidios.

“Nuestro problema son dos cosas: los homicidios crecieron y estamos comparativamente con una violencia homicida desproporcionada, por un lado, pero por otro lado ha pasado el tiempo, cambian los gobiernos, y no llegan con estrategias que se inspiren en el conocimiento internacional comparado, y que nos digan con precisión, no de manera general y ambigua y superficial, sino con precisión, qué medidas se toman para reducir los homicidios.

“Lo que el gobierno dice es que es que sí lo hace, pero no nos dice cómo, es el punto central de la discusión y ahora y la gente que debe preguntar qué son esas medidas concretas. Bueno, voy a poner algunos ejemplos rápido, está la disuasión focalizada, que se basa en la identificación de individuos y grupos criminales con mayor capacidad de incurrir en acciones de violencia; está la mediación de conflictos, está la intervención de puntos calientes, están las intervenciones urbanas, la regulación de armas y municiones, las medidas focalizadas en la regulación de alcohol, las estrategias de reducción de impacto en los mercados de drogas, el fortalecimiento de las capacidades del sistema de justicia, es decir, las opciones de políticas públicas son variadas”, agrega.

Recuerda que en 2017 es presentó una campaña de nombre Instinto de Vida, que cualquiera puede consultar en la red, en donde expertos y expertas de siete países le dijeron a América Latina cuáles eran l las medidas que tienen evidencia de impacto, y afirma que la discusión ahora es que el Estado mexicano no dice qué recoge de estas recomendaciones.

“La contracara de la moneda o la otra cara de la moneda somos nosotros la gente o la sociedad que tampoco lo exige, ahí tenemos que hacer una autocrítica porque los medios de comunicación, las redes sociales, la opinión pública no le pide al estado que lo explique, no exigimos rendición de cuentas, y así se nos ha ido el tiempo ya con una crisis que cumple 15 años con una cifra desproporcionada de homicidios, y no tenemos una expectativa de que las cosas cambien.

“Déjenme dar un dato rápido, la violencia homicida ha estado relativamente concentrada en toda esta crisis:  entre 2007 y 2018, 66% de los municipios con del país concentraron la mitad de los homicidios violentos, y el gobierno federal nos dice que actualmente hay 50 municipios prioritarios”, dice.

Y explica que eso representa una mala noticia que debería ser una buena noticia, porque dentro de la tragedia que se vive, la violencia concentrada es más fácil de ser impedida, precisamente porque sabes dónde está. “La mala noticia es que está el Estado mexicano lo sabe hace mucho tiempo, nos repite que está focalizada la violencia, no sé si nos lo quiere decir como si fuera un éxito del Estado, cuando en realidad la violencia continúa”, agrega.

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