Este miércoles, la guerra interna en el PRI será definitoria en el Senado de la República toda vez que determinará si se aprueba o no, la propuesta de la diputada priista Yolanda de la Torre, para prolongar la presencia del Ejército en las calles del país hasta 2028, realizando labores de seguridad pública.

De acuerdo con el periodista Salvador García Soto en su columna de El Universal, la dura lucha al interior del partido político con más años del país, podría terminar de romper a la organización que ya se encuentra severamente fracturada.

El columnista dijo que aunque el coordinador de la bancada tricolor, Miguel Ángel Osorio Chong ha comprometido los votos de los 11 senadores priistas en contra de la iniciativa; el guerrerense Manuel Añorve ya habría cedido ante las presiones de Morena y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para votar a favor de modificar el Quinto Constitucional.

Pero no sería el único, ya que al senador por Sinaloa, Mario Zamora, “lo seguían presionando desde el oficialismo para que también cambie su voto y traicione no sólo a su bancada, sino al compromiso público que él mismo hizo para votar en contra de la citada reforma”, señaló.

Pese a ello, destacó García Soto, a Morena y sus aliados del PT y el PVEM les seguirían faltando 8 votos para lograr la mayoría calificada (86 sufragios), en el supuesto de que logren “convencer” a los dos priistas mencionados que, sumados al senador Raúl Paz, quien el martes anunció su renuncia al panismo para sumarse a Morena, le darían 3 votos más a la reforma que aprobaron el PRI y Morena en la Cámara de Diputados.

El periodista destacó que hasta la noche del martes 20 de septiembre, el resto de las fracciones opositoras se decían “unidos para votar en contra” y evitar que pase la modificación constitucional.

“Pero sin duda es en la bancada del PRI donde una votación en contra de una iniciativa que impulsó su propio partido en la Cámara de Diputados tendría mayores consecuencias. Porque en esa votación quedará claro que el priismo está dividido y que el rompimiento entre Miguel Osorio y Alejandro Moreno, y su aliado Rubén Moreira, ya es irreversible y podría ahondar con una ruptura próxima del partido tricolor”, destacó el comunicador.

QUIÉN SALDRA FORTALECIDO

Salvador García Soto enfatizó que si la reforma militar es rechazada en el Senado, Osorio se fortalecería, al menos en un sector del PRI y podría convertirse en el nuevo interlocutor del priismo con la oposición del PAN y el PRD; pero si la reforma pasa, ya sea porque logren cooptar a más votos de senadores opositores o por una asistencia baja a la sesión, entonces sería un triunfo para el dirigente Alejandro Moreno y el coordinador priista en San Lázaro, Rubén Moreira.

“La paradoja es que antes de convertirse en enemigos declarados, Miguel Osorio Chong y Alejandro Moreno Cárdenas fueron grandes amigos y totalmente cercanos políticamente. Durante el sexenio de Peña Nieto eran aliados y amigos inseparables, tanto que, en una reunión de la Conago a mediados del 2017, donde el entonces presidente se quedó a cenar con todos los gobernadores del PRI, Peña les preguntó de pronto a todos los mandatarios priistas que estaban en el convivio: ‘Les voy a hacer un ejercicio. Si ustedes pudieran decidir en este momento, esta noche, quién debe ser el candidato del PRI a la Presidencia de la República en las elecciones del próximo año ¿a quién elegirían?’”.

El ejercicio consistió en que cada uno de los gobernadores priistas escribieran en un papelito el nombre de a quién querían de candidato presidencial y lo depositaran en un recipiente para que luego se contabilizaran los votos.

“Cuentan priistas que estuvieron presentes en aquella cena que Alejandro Moreno, entonces gobernador de Campeche, no dudó en el nombre que escribió en su papelito y en lugar de doblarlo y depositarlo en secreto se los mostró a varios: ‘Yo no tengo por qué esconderlo, mi candidato es Osorio Chong’, habría dicho “Alito”, destacó el periodista.

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