Durante su discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el papa Francisco describió hoy un mundo enfermo.

“No sólo por el virus, sino también en los procesos económicos y políticos”

Con respecto a la crisis sanitaria, el papa afirmó que la pandemia ha recordado el valor de la vida, de cada vida humana; Francisco realizó un llamamiento para que se ofrezca a cada persona el cuidado y la asistencia que necesita.

De igual forma, llamó a los Estados a que contribuyan activamente a las iniciativas internacionales destinadas a asegurar la distribución equitativa de las vacunas, no según criterios puramente económicos.

Una revolución copernicana 

Sobre la crisis económica, destacó que ha puesto de relieve otra enfermedad que nos afecta actualmente: la de una economía basada en la explotación y el descarte tanto de las personas como de los recursos naturales.

“Nos hemos olvidado de la solidaridad y los otros valores que permiten que la economía esté al servicio del desarrollo humano”

Pidió entonces que la pandemia se convierta en un periodo para realizar una “nueva revolución copernicana” que ponga la economía al servicio del hombre y no al revés.

Para Francisco, se necesitan iniciativas conjuntas y compartidas, incluso a nivel internacional, especialmente para apoyar el empleo y proteger a los sectores más pobres de la población.

No más expulsiones ilegales

El cierre de fronteras “también ha acentuado diversas emergencias humanitarias, tanto en las zonas de conflicto como en las regiones afectadas por el cambio climático y la sequía, al igual que en los campos para refugiados y migrantes, aclaró el papa.

“Aún comprendiendo la lógica de las sanciones, la Santa Sede no ve su eficacia y espera su relajación”

Francisco volvió a abogar por condonar, o por lo menos reducir, la deuda que recae sobre los países más pobres.

Denunció que se haya incrementado del número de expulsiones ilegales, a menudo llevadas a cabo para impedir que los migrantes pidan asilo, violando el principio de no expulsión”.

Escribir la palabra “fin” a los conflictos 

Ante los embajadores de los 186 países con los que el Vaticano mantiene relaciones diplomáticas, Francisco denunció una crisis política cuyos efectos lacerantes surgieron durante la pandemia.

Y afirmó que el desarrollo de una conciencia democrática requiere que se superen los personalismos y prevalezca el respeto al Estado de derecho.

“Confio en que el 2021 sea el año en que se escriba finalmente la palabra fin al conflicto sirio y que se consiga la paz en Tierra Santa”

Francisco mostró su preocupación por las consecuencias de la pandemia en la educación y la definió una “catástrofe educativa, ante la que no podemos permanecer inertes, por el bien de las generaciones futuras y de la sociedad en su conjunto”.

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Finalmente  exhortó a las autoridades públicas y sociedad civil, “a ofrecer ayuda a las víctimas de la violencia en la familia” porque en estos momentos de crisis “sabemos que lamentablemente son las mujeres, a menudo junto con sus hijos, quienes pagan el precio más alto”.

Con información de EFE

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