La misteriosa ruta del narco entre México y Venezuela para el tráfico de drogas

Durante 2022 son 31 aviones de todas las nacionalidades derribadas, pero desde 2013 la misma ruta es usada para el transporte ilícito de droga hacia México y luego a Estados Unidos

El gobierno de Venezuela informó que derribó una aeronave jet bimotor Sabreliner 65 matrícula mexicana XB-RXG y señaló que el plan de vuelo partió de México y tenía como destino Aruba (TNCA), pero se desvió en ruta hacia el estado de Zulia donde aterrizó en una aeropista y ahí fue inutilizada.

Domingo Hernández Lárez, comandante estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), señaló a través de Twitter que la avioneta fue “inutilizada” en una pista clandestina del estado de Zulia.

De acuerdo con las autoridades de aquél país la aronave Sabreliner, matrícula XB-RXG proveniente de México con destino al aeropuerto Reina Beatriz, Aruba, cambió su trayectoria e ingresó ilegalmente al espacio aéreo de Venezuela, “siendo inutilizada por el sistema defensivo aeroespacial venezolano”.

Sin embargo, las autoridades no informaron si hay víctimas por este ataque o si se trató de algún incidente relacionado con actividades del narcotráfico.

El comandante estratégico operacional de la FANB agregó que después de este incidente suman 31 aeronaves inutilizadas en lo que va del 2022.

En total, desde que comenzaron los operativos de este tipo, ya son más de 300 vehículos aéreos “inutilizados”, destacó El comandante Domingo Hernández.

En sus redes sociales, el ejército venezolano destacó los operativos en contra de grupos delictivos que tratan de establecer una base de operaciones en la zona fronteriza con Colombia para la producción y tráfico de drogas.

ZULIA, EL ESTADO MÁS VIOLENTO DE LA FRONTERA DE VENEZUELA

El estado Zulia, limítrofe con Colombia, es la región fronteriza más violenta de Venezuela por su “elevada incidencia de homicidios y enfrentamientos armados”, aseguró este viernes la ONG Fundaredes.

La organización documentó 18 homicidios en el Zulia durante junio pasado, 8 más que en el segundo estado más violento del país, Bolívar, fronterizo con Brasil, que registró 10 asesinatos.

Los hechos violentos, indicó Fundaredes en un informe, se han convertido en “sucesos cotidianos para los habitantes” de Zulia, donde, además, dos efectivos militares fueron víctimas de minas antipersonales, “causándoles graves heridas e incluso amputaciones”.

La ONG computó también siete enfrentamientos en esa región petrolera, casi todos en su capital, Maracaibo, y en el municipio Miranda, donde los “cuerpos de seguridad constantemente chocan con algunas de las múltiples organizaciones delincuenciales que han proliferado en la zona”.

Además, se han detectado redes activas de prostitución infantil en varios sectores de Maracaibo, que operan en las comunidades más vulnerables de la ciudad.

Las autoridades regionales, aseguró el informe, han rescatado a “más de 50 menores entre los 14 y 17 años de edad, quienes han sido víctimas tanto directa como indirectamente de esta deleznable práctica delictiva”.

La organización también registró, el mes pasado, siete homicidios en el estado Táchira, tres en Falcón, dos en Amazonas y dos en Apure, todos ubicados en los confines del territorio nacional.

ESTUDIO DESMENUZA LA RUTA

De acuerdo con el estudio: “El reemplazo de las redes colombianas por las venezolanas en el narcotráfico fronterizo internacional”, en el primer eje, los vuelos en su mayoría parten de Apure, donde hay muchas pistas clandestinas geográficamente aisladas, muy bien guarnecidas y que ofrecen buena logística. Las pistas clandestinas de Táchira y Zulia también ofrecen facilidades similares, pero su uso es menos frecuente.

Desde estas localidades los aviones, principalmente bimotores, vuelan básicamente en línea recta hacia el norte hasta alcanzar el paralelo 15º Norte, cuando hacen prácticamente una curva de 90º hacia el oeste y vuelan en su mayoría hacia Honduras.

Los pilotos hacen esta ruta más larga y contraintuitiva esencialmente por una razón: evitar la detección por los radares militares de Colombia, que son bastante eficaces. Una vez que los aviones alcanzan Honduras hay innumerables pistas clandestinas y redes de narcotraficantes que reciben la droga y la acondicionan para su posterior envío a México y luego a EEUU.

Cada avión es capaz de cargar entre 500 y 900 kilos de cocaína en promedio. Hay una cantidad desconocida de pistas de aterrizaje clandestinas usadas para el narcotráfico en Honduras. Sólo en 2018 la fuerza pública hondureña destruyó más de 50 de estas pistas.

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