Lecciones del 22 para el 24

Por Ricardo Rocha

Por si hubiera alguna duda, el aprendizaje fundamental está muy claro: si la oposición no va unida, absoluta y sólidamente unida para la elección presidencial del 2024, continuará el imperio de Andrés Manuel López Obrador, con un México sometido a la voluntad y al capricho de un solo hombre encarnado en él mismo o a través de lo que miserablemente llama sus corcholatas:

-Yo soy mis 30 millones de votos: por eso tengo derecho a hacer lo que quiera con este país.

-Yo soy el más listo: por eso reparto dinero para comprar votos, eso de generar empleos o riqueza no funciona para ganar elecciones.

-Yo soy la verdad: toda la verdad y nada más que la verdad; por eso detesto a los medios que me critican y compenso a quienes me adulan o callan.

-Yo soy la educación: por eso adoctrinaré el cerebro de los niños para que dejen de ser aspiracionistas.

-Yo soy el original: por eso destruyo todo lo que no inventé yo: el aeropuerto de Texcoco, las nueve mil estancias infantiles, los refugios para mujeres violentadas y el Seguro Popular.

-Yo soy el propietario de todo y de todos: por eso le regalé Santa Lucía al Ejército, para comprar su lealtad.

-Yo soy el Rey de la Selva: por eso construyo un tren que la hará pedazos.

-Yo soy el maestro del disfraz: el gurú de los pobres, aunque viva en un palacio que ni Biden y tenga una quinta que ni Slim.

-Yo soy el redentor: por eso los corruptos, los ladrones y los asesinos se redimen con tan solo serme fieles.

-Yo soy el magnánimo: por eso solté a Ovidio y consentí a la mamá del Chapo.

-Yo soy el señor y dador de vida, el omnipresente, el infalible, el Supremo. Por eso, El Estodo soy yo, Andrés Manuel López Obrador.

A ver: la oposición tiene que entender de una vez por todas que ese es el país que quiere imponernos el presidente. Y que el único modo de evitarlo es creando una suerte de Frente Único de Partidos Opositores. Las elecciones del pasado domingo ofrecen pruebas irrefutables:

-Donde hubo coaliciones fuertes PAN, PRI, PRD como en Aguascalientes con Tere Jiménez y Durango con Esteban Villegas, “Va por México” obtuvo victorias holgadas sobre las candidatas de Morena y aliados.

-En cambio en Quintana Roo, el PRI quiso ir solo, con una candidata gris; así que la candidata de PAN-PRD recibió una paliza de 3 a 1 de Mara Lezama de Morena y aliados.

-Algo parecido en Hidalgo, donde a pesar de ir juntos PAN, PRI, PRD postularon a una candidata débil impuesta por el PRI y el morenista Julio Menchaca les duplicó los votos.

-Lo de Movimiento Ciudadano ya se mueve del terreno de las convicciones y estrategias, al pantano de las sospechas. Y es que, a querer o no, le está haciendo el juego al presidente. En Tamaulipas pudo ser factor y se empeñó en mantener a un candidato no competitivo.

Cierto, me dicen que para el 24 ninguno de los actuales partidos tiene una propuesta clara de país. Así que tal vez lo que plantearé sea una utopía. Pero creo que las utopías también pueden construirse.

Qué tal una amplia convocatoria a las grandes inteligencias de México: académicos, investigadores, científicos, líderes sociales, representantes de ONG’s, empresarios y hasta políticos. Trazar un nuevo rumbo que evite el colapso al que nos dirigimos. Y luego debatir y decidir sobre el hombre para capitanear el barco y sacarnos de la tormenta. Los hay. Los hay.

Periodista. [email protected]

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