InicioAl díaMéxico estrena nueva ley de ciencia y tecnología que desaparece al Conacyt

México estrena nueva ley de ciencia y tecnología que desaparece al Conacyt

La comunidad científica se une para detenerla

Propuesta por años, respaldada por el Conacyt, y ahora aprobada por las dos cámaras del Congreso en menos de una semana (con albazo de por medio y seguramente impugnación en la SCJN), la nueva ley de Ciencia en México busca cambios profundamente transformadores sobre cómo se hace ciencia en México.

El problema es que los cambios son «aberrantes» y pueden ser «regresivos», según la comunidad científica.

La Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación es un proyecto que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ha perseguido por años. En su portal, para explicar la propuesta, se lee que la nueva ley «garantiza al pueblo de México el derecho humano a la ciencia» y que no concibe el desarrollo de ciencias y tecnologías como «beneficio particular de empresarios e investigadores». Asegura el Conacyt que la ciencia y la tecnología ahora se consideran como «bienes al servicio de la nación y el bienestar».

Captura de pantalla sitio Conacyt. https://conacyt.mx/conacyt/areas-del-conacyt/unidad-de-asuntos-juridicos/iniciativa-ley-hcti/

Las reacciones de la comunicad científica han sido unánimes: las modificaciones son «aberrantes», según le dijo el biólogo Antonio Lazcano, profesor emérito de la UNAM, a El País.

La nueva Ley de Ciencia fue aprobada en medio de irregularidades, como la presunta falta de quórum en el Senado y una sesión que tuvo que hacerse en una sede alterna y con las prisas de que la última sesión ordinaria antes de que el Senado se tome una pausa hasta septiembre. Además, la aprobación se hizo sin parlamento abierto, es decir, sin las discusiones prometidas con las comunidad científica, según la Red Pro Ciencia Mx.

Las controversias principales entre la comunidad científica y la posición gubernamental a favor de la nueva Ley de Ciencia y Tecnología en México son tres:

Ciencia para quién

Según la ley aprobada, todo mexicano tiene derecho a «gozar los beneficios del desarrollo científico». Bajo ese principio, el Estado debe fomentar la divulgación e investigación del conocimiento científico entre cuyos fines últimos esté el bien social. Los 26 centros públicos del Conacyt que tenían autoridad presupuestaria para elegir sus proyectos de investigación la pierden con la nueva ley y, en su lugar, un consejo integrado por las Secretarías de Estado y gobiernos estatales decide qué tipo de investigación se haría en el país.

SEDENA y SEMAR entran en la ciencia mexicana

La junta que define los destinos de los presupuestos de ciencia ya no incluyen a los 26 centros públicos del Conacyt, pero sí a una junta en donde están las Secretarías de Estado y hasta el Ejército Nacional.

El profesor Lazcano fue tajante: incluir a las Fuerzas Armadas en la toma de decisiones científicas y tecnológicas «es absolutamente aberrante».

Conacyt, reemplazado

En su portal con explicaciones sobre la ley, Conacyt asegura que el consejo no es eliminado. Lo que sucede es que sustituido por uno de otro nombre, el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación. Los cambios parecen estéticos, pero no lo son. En realidad hacen referencia al enfoque «humanista» que el nuevo consejo tendrá al decidir qué tipo de investigaciones científicas deben hacerse en México, lo que ha valido críticas de la comunidad científica.

«Con la incorporación del conocimiento humanístico se precisa que el derecho humano a la ciencia incluye a las humanidades, las ciencias y las tecnologías, y se expresa la reivindicación de la diversidad epistémica. Las humanidades que antes estaban excluidas se incorporan como parte de la formulación, ejecución y evaluación de las políticas públicas en la materia».

Conacyt


El nuevo enfoque, ha dicho el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dejará fuera a grupos elitistas que recibían presupuesto público y que no producían ciencia.

Red ProCienciaMX tajantemente clasificó como falsos los dichos de Álvarez-Buylla y corrigió las cifras de presupuestos otorgados usando como fuente información pública del Conacyt.

No ha vuelto a haber referencia a las cifras por parte de Álvarez-Buylla, pero la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información ha dicho que la ley desincentivará la participación de empresas en proyectos financiados con fondos públicos.

Si la ciencia no se entiende sin contexto histórico y social, la respuesta más obvia parece ser que la ciencia a la que vale la pena destinar presupuesto público es la que conlleva beneficios y soluciones a los grandes problemas del país, pero no son pocos los problemas que aplican a la tesis: ¿Qué sucede con la ciencia que no tiene un beneficio social tangible inmediato? ¿México tiene posibilidad de ser una potencia en innovación científica y tecnológica si solo les piensa como herramientas para resolver problemas sociales? ¿Es ética la perspectiva de destinar recursos a la ciencia que solo puede retribuir a la sociedad en el corto plazo? ¿Están capacitadas las personas que definirán el futuro del proyecto científico y tecnológico de México?

ARTÍCULOS RELACIONADOS

TEMAS MUY INTERESANTES