Personas vacunadas tienen menos riesgo de padecer covid largo

La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido revisó 15 estudios

Después de haber sido contagiado por el coronavirus y desarrollar a la enfermedad COVID-19, pueden sufrirse secuelas en algunos pacientes. Ya se han descripto 200 síntomas o signos relacionados con el cuadro posterior a la fase aguda de la infección, que se suele llamar COVID prolongado o post COVID.

Ahora, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) llevó a cabo una revisión rápida de la evidencia de estudios científicos que analizaron cuál es el impacto de la vacunación contra el COVID-19 sobre el momento posterior a la infección.

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La revisión de la agencia sanitaria incluyó 15 estudios británicos e internacionales realizados hasta enero de 2022. Se estima que el 2% de la población del Reino Unido ha reportado síntomas de COVID largo o síndrome post-COVID, que pueden durar más de 4 semanas después de su infección inicial. Los tres síntomas más comunes son fatiga, dificultad respiratoria y dolor muscular o articular.

Ocho de los estudios de la revisión analizaron el efecto de las vacunas administradas antes de la infección. La mayoría de esos estudios sugieren que las personas vacunadas (una o dos dosis) tuvieron menos probabilidades de desarrollar síntomas de COVID prolongado después de la infección, en comparación con las personas no vacunadas, a corto y largo plazo (desde cuatro semanas hasta seis meses después de la infección).

Los datos de algunos de los estudios incluidos en la revisión sugieren que las personas con COVID-19 que recibieron 2 dosis de las vacunas desarrolladas por las empresas Pfizer y BioNTech, AstraZeneca o Moderna o una dosis de la vacuna de Janssen/Johnson & Johnson, tuvieron aproximadamente la mitad de probabilidades que las personas que recibieron una dosis o que no se vacunaron de desarrollar síntomas de COVID prolongado que duraron más de 28 días.

Se encontró también que la eficacia de las vacunas contra la mayoría de los síntomas del post COVID en adultos fue mayor en las personas de 60 años o más, y menor en los participantes más jóvenes (de 19 a 35 años). El resto de los estudios analizaron los efectos de la vacunación entre las personas que ya tenían síntomas de COVID de larga duración.

Cuatro estudios compararon específicamente los síntomas de COVID prolongados antes y después de la vacunación. Tres de esos estudios científicos sugirieron que más personas con COVID-19 informaron de una mejora que de un empeoramiento de los síntomas después de la vacunación, ya sea inmediatamente o durante varias semanas.

Otros tres estudios de personas no vacunadas con COVID Prolongado compararon los síntomas en curso en aquellos que se vacunaron o permanecieron sin vacunar. Esos estudios sugirieron que las personas que se vacunaron tenían menos probabilidades de presentar síntomas de COVID prolongado después de la vacunación que las personas que permanecieron sin vacunar durante el mismo periodo.

Un estudio analizó específicamente el momento de la vacunación después de la infección por COVID-19 y sugirió que las personas con COVID-19 que se vacunaron antes después del diagnóstico eran mucho menos propensas a informar los síntomas prolongados de COVID que las personas que se vacunaron más tarde después del diagnóstico. Todos los estudios fueron observacionales. Por lo cual, los resultados pueden deberse a diferencias distintas de la vacunación.

En un estudio en el que los participantes que declararon tener COVID prolongado, una mayor proporción de participantes vacunados dijo que sus síntomas mejoraron en comparación con los participantes no vacunados (23,2% frente a 15,4% respectivamente).

La doctora Mary Ramsay, jefa de inmunización de la agencia sanitaria, dijo: “Estos estudios se suman a los beneficios potenciales de recibir un tratamiento completo de la vacuna COVID-19. La vacunación es la mejor manera de protegerse de los síntomas graves cuando se contrae la infección y también puede ayudar a reducir el impacto a largo plazo”.

Para la mayoría de las personas los síntomas de COVID largo son de corta duración y se resuelven con el tiempo. Pero para algunos, los síntomas pueden ser más graves y perturbar su vida cotidiana. Si se experimentan síntomas inusuales, especialmente durante más de 4 semanas después de la infección, se aconseja a las personas ponerse en contacto con su médico de cabecera.

La revisión de los estudios científicos del Reino Unido concluyó que las personas que recibieron 2 dosis de una vacuna contra el COVID-19 tenían menos probabilidades de desarrollar síntomas prolongados de COVID o de experimentar síntomas durante menos tiempo, en comparación con las personas no vacunadas.

Las personas que recibieron una vacuna después de haber sido infectadas con COVID-19 también informaron de que la duración de los síntomas post-COVID fue menor que para los que no fueron vacunados. Dos dosis de la vacuna contra el COVID-19 proporcionan un alto nivel de protección contra el COVID de larga duración, en comparación con una dosis o ninguna.

De acuerdo con la doctora Janet Díaz, que está a cargo del programa de Gestión Clínica, dentro de uno de los departamentos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Suiza, “todavía hay mucho que aprender sobre los impactos de la vacunación y la condición post COVID-19. Sin embargo, está muy claro que la prevención de la infección por el coronavirus es la mejor manera de prevenir el desarrollo de la condición post COVID o COVID largo”.

La experta, nacida en Perú, agregó: “Sabemos que el uso de vacunas reduce la hospitalización y la mortalidad, por lo que todos los que puedan hacerlo deberían vacunarse. Las medidas de salud pública, como el uso de mascarillas en los lugares adecuados, el distanciamiento físico, el lavado de manos, también son extremadamente importantes para prevenir el COVID-19″.

De acuerdo con Deborah Dunn-Walters, presidenta del grupo de trabajo Covid-19 de la Sociedad Británica de Inmunología y catedrática de inmunología de la Universidad de Surrey, hay diferentes hipótesis para explicar por qué la vacunación también ayuda a reducir el riesgo de desarrollar secuelas tras la infección por el coronavirus.

Una de las hipótesis es que puede ayudar a eliminar los reservorios de virus que quedan en el cuerpo, o los fragmentos de virus que desencadenan una inflamación continua. Otra posibilidad es que la vacunación reequilibre la respuesta inmunitaria en las personas cuyos síntomas se deben a procesos similares a los de la autoinmunidad, lo que también podría explicar por qué algunas personas presentan peores síntomas después de la vacunación.

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