Sin pies ni Cabeza ni Bocas

Por Ricardo Rocha

A ver: la persecución a García Cabeza de Vaca y la compra de la refinería en Houston son dos actos de campaña del presidente López Obrador en favor de Morena, su partido, cada vez más debilitado por la realidad. Solo así se explican tantas incongruencias y sospechosismos en dos cosas tan aparentemente distantes. Pero vamos por partes.

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Es probable que el gobernador de Tamaulipas sea inocente o culpable de los delitos que se le imputan; lo que sí es evidente desde ahora es el desaseo hasta escatológico con que se ha manejado el asunto; hay una orden de captura, que nadie ha visto, emitida por un juez que nadie ha visto; AMLO asegura que Cabeza de Vaca ya no tiene fuero; el ministro Alcántara dice que sí; el Congreso de Tamaulipas no solo lo apoya, sino que ahora ha promovido una controversia constitucional contra la Fiscalía General de la República y el juez fantasma; controversia que la Corte ha decidido que sea el mismo ministro Alcántara quien la revise y se pronuncie; mientras tanto, el gobernador reaparece ayer en la Casa Tamaulipas en una reunión con su gabinete; pero eso sí, a la puerta, un vehículo con gente armada hasta los dientes.

Total, un margayate. Por favor, no busquen en el diccionario la palabreja porque no existe. Solo trato de describir este capítulo oscuro y extraño, en el que la 4T ha fallado hasta ahora en su intento de encarcelar a un miembro prominente de la coalición PAN-PRI-PRD para demostrar que la mejor opción es Morena.

Algo similar ocurre con la inesperada compra de la refinería Deer Park en Houston. Enviar el mensaje de que México está tan, pero tan bien económicamente, que nuestro gobierno se puede dar el lujo de comprar una refinería en Houston, quesque para garantizar nuestra soberanía energética ahora y para siempre. Solo que en el anuncio mismo y luego en el análisis de los expertos, hay un buen número de imprecisiones y omisiones que es obligado puntualizar:

-Las imágenes oficiales muestran instalaciones gigantescas que sugieren que los 600 millones de dólares que se pagarán a Shell por el 50% de la refinería Deer Park son a precio de ganga. Falso. Porque solo se está comprando la parte del complejo que corresponde a la refinería. Las enormes instalaciones dedicadas a petroquímica seguirán en manos de Shell.

-Lo que se pagará es también un engaño. Porque a los fierros hay que sumar los activos en crudo y gasolinas que actualmente están almacenados o en proceso y se estiman en 300 millones de dólares, lo que elevaría el precio de la ahora célebre Deer Park a 800 millones de dólares, algo así como 16 mil millones de pesos.

-El propio presidente López Obrador ha dicho que los 600 millones de dólares —o 12 mil millones de pesos— han salido de los ahorros por la austeridad y contra la corrupción. Pero no nos ha informado a cuánto asciende ese monto de dinero público y que él no puede usar a capricho.

-Hablando de dineros, ¿alguien de la 4T es capaz de explicar por qué estamos construyendo Dos Bocas que saldrá ocho o diez veces más cara que la refinería texana. Es decir, la monstruosa cantidad de 12 mil millones de dólares, o sea, 240 mil millones de pesos?

-Y un dato que parece menor pero es muy revelador: la venta de Deer Park no estuvo nunca en el plan de negocios de Shell, ni su compra en el de Pemex. Fue una decisión improvisada y de última hora. El más desesperado y costoso acto de campaña de todos los tiempos. ¿Así de grande el terror al desastre que viene?

Periodista. [email protected]

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