Tenochtitlan: origen de la “Venecia azteca” que conquistó a Cortés

México atreves del tiempo, así era nuestro hermoso Valle

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La historia de Ciudad de México se escribe y se construye sobre las ruinas de Tenochtitlan, la «Venecia azteca» que cautivó a Hernán Cortés hace cinco siglos.

Era un espectáculo maravilloso de lagos y canales; una de las mayores ciudades del mundo, casi mística, que Cortés y sus hombres pronunciaban como podían: Tenustitan, Tenochtitlan, Tenestecan o Temixtitan.

Pero lo que realmente hizo que el conquistador español «quedara prendado» de la capital del imperio azteca, fue su aspecto de «urbe palaciega».

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En tanto dure el mundo, no se acabará la fama y la gloria de México-Tenochtitlan” rememora un dicho de un autor de tradición nahuatl, Chimalpain. La antigua ciudad de los enigmáticos mexicas en el centro del territorio y que con el tiempo dio nombre al país.

Es fascinante la historia de cómo un pueblo errante convirtió un islote marginal a un poderosos imperio y aunque actualmente exista controversia sobre el año de su origen no resta importancia a la basta y rica historia de donde hoy se encuentra la Ciudad de México.

Así la describió el propio Cortés tras su primer encuentro con Moctezuma II, ocurrido el 8 de noviembre de 1519 y que fue un evento que marcaría para siempre la conquista del territorio del actual México.

Sin embargo varios historiadores señalan que el año más citado en fuentes que refieren a la fundación de México-Tenochtitlan, es 2-Calli, correspondería a 1325, no a 1521.

Entre ellos el maestro Eduardo Matos Moctezuma, respetado arqueólogo y antropólogo, fundador y director de 1978 a 1982 del Proyecto Templo Mayor, serie de excavaciones y estudios de la ciudad de Tenochtitlán.

Hisotria

“Varias fuentes coinciden en el año 1325, recalco esto porque ahora andan por ahí mencionando el año de 1321, es una manipulación histórica que se está haciendo de este año porque quieren empatarlo con 1521 con la caída de Tenochtitlan, la Independencia en 1821 con este año, no es correcto que se manipule a la historia así”, expresó Matos Moctezuma durante una de sus conferencias online en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

¿Cómo era Tenochtitlan?

«Conocemos el área urbana de México-Tenochtitlan gracias a estudios con representaciones cartográficas que se han venido haciendo desde la época virreinal»

Entre otros, dice él, la descripción y mapa de antiguos barrios indígenas que elaboró el sacerdote y cartógrafo mexicano Antonio Alzate en 1789, además de informes sobre testimonios, planos de la ciudad de siglos XVI y XVII e importantes estudios de los arqueólogos Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján.

«Asimismo, disponemos de la fuente arqueológica que está rescatando y verificando muchos de los lugares que describieron esos cronistas, sacando a la luz complejos arqueológicos como el impresionante Templo Mayor, el edificio del juego de la pelota y el tzompantli o altar de los cráneos».

Además de los relatos de Cortés y del conquistador Bernal Díaz, los códices indígenas también nos permiten hacernos una idea de cómo era aquella imponente civilización.

«En la obra de Bernal Díaz del Castillo hallará el lector la impresión que causó a los conquistadores el panorama que contemplaron al asomarse al Valle de México».

Cortés, «convencido de la grandeza de México, se empeñó en establecer ahí la capital de los dominios que había logrado y los que lograría después, pese a los inconvenientes del suelo cenagoso».

«Recordemos que Tenochtitlan y Tlatelolco se asentaron en islotes y se extendieron ganando espacio sobre la laguna y ciénagas que ocupaban el ‘Valle de México’ (en realidad, una cuenca cerrada por montañas en el sur, que impidieron la salida del agua)».

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Una ciudad idealizada

Además de la falta de precisión sobre los habitantes de aquella inmensa ciudad, la escasez de datos ha alimentado todo tipo de mitos en torno a su construcción.

«El principal y más importante», dice Andrés Lira, «es el de ‘lperegrinación, ordenada y guiada por el dios Huitzilopochtli para llevar a su pueblo al lugar en que habían de fundar su ciudad y engrandecerla».

Los mexicas llegaron así al valle de México, donde encontraron un nopal en el que un águila devoraba pájaros, siguiendo las instrucciones que les había dado el dios.

«Ahí encuentran un bulto en el que hallan dos trozos de madera y unas piedras preciosas», continúa el historiador, pero tras un sorteo quedan en el islote los dueños de las piezas de madera, con las que hacen fuego y trabajan, mientras que los afortunados de las piedras preciosas deciden separarse y establecerse en el islote (que sería Tlatelolco).

Pero la mitología no coincide con la historia.

Contrariamente al mito de la peregrinación, «hoy sabemos que su fundación en medio del lago Texcoco, rodeado de ciénagas y juncos, no fue exactamente voluntaria sino obligada porque, siendo una población emigrante, los mexicas habían sido expulsados de casi todos sitios«.

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«Fue en esta zona aparentemente inhóspita donde se les permitió establecerse».

La mitología también ha contribuido a su idealización, además de las narraciones de los escritores de la época.

«Los cronistas españoles tienen la costumbre de comparar lo que ven con lo que ya conocen», cuenta Mira. «Por tanto, las alusiones a ciudades europeas suelen partir de su imaginación«.

Así, representaban ciudades mexicanas -como Tenochtitlan y Cholula- o peruanas -como Cusco, Tumbes o Cajamarca- «con caracteres arquitectónicos europeos que no se corresponden en absoluto con la realidad».

«Tenochtitlan era una ciudad impresionante por sus dimensiones, por sus jardines y por sus espaciosos palacios y plazas. Pero no hay que olvidar que era muy diferente a cualquier ciudad europea», dice el historiador español.

«Tenía un encanto muy especial pero no se parecía en nada a las ciudades occidentales«.

Las ruinas que quedan de la antigua capital azteca, destruida tras los combates que dieron la victoria a Cortés -con ayuda de aliados indígenas- tampoco se parecen en nada al México moderno.

Pero visitar lo que queda del Templo Mayor, en el corazón de Ciudad de México, sigue teniendo un encanto especial que recuerda la grandeza de un imperio extinguido.

Visitamos los más recientes hallazgos del Templo Mayor - Gatopardo

Para basarse en esta fecha, el investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Eduardo Matos, recuperó un cálculo obtenido por el arqueoastrónomo Jesús Galindo, de la UNAM: el 13 de abril de 1325, a las 10:54 de la mañana, en la Cuenca de México se observó un eclipse total de sol que duró 4 minutos y 6 segundos.

Sin embargo, en septiembre de 2019, durante un debate convocado por la Coordinación Nacional de Memoria Histórica del Gobierno de la República y la Secretaría de Cultura capitalina, el director general del INAH, el antropólogo Diego Prieto Hernández, sostuvo, sin embargo, que “todos necesitamos de relatos que nos den sentido, por lo que conmemorar los 700 años de Ciudad de México, puede mover a profundizar y reflexionar sobre nuestro devenir colectivo”.

“El control del Valle de México lo tenía Azcapotzalco, cuyo gobernante Tezozómoc ve que estos aztecas- mexicas andan por ahí y les ofrece que vayan a poblar unos islotes que están en medio del lago de Texcoco, con la condición de que sean sus tributarios y que sean sus guerreros de conquistas, sus mercenarios. En realidad no se van a asentar donde vieron el águila, sino en el lugar donde se los permite el dueño de esos terrenos”, explicó Matos Moctezuma sobre el verdadero origen de los también llamados aztecas.

El escritor Enrique Ortíz revive en su novela de época "Las Águilas de Tenochtitlan" cómo vivían los antiguos mexicas, en qué creían, cómo se comportaban, todo en base a las crónicas históricas y códices hallados Foto: @Cuauhtemoc_1521 / Twitter.

Por su parte el escritor Enrique Ortíz García, quien ha documentado en diversos códices lo que ocurrió en esta enigmática ciudad en una interesante novela situada en esa época Las Águilas de Tenochtitlán (Editorial Grijalbo), considera que desde el inicio de este gobierno se avecinaba una reivindicación de la cultura prehispánica.

“Es una cuestión de tiempo, la que ha sido aceptada en un consenso es 1325, por ahí podría haber un sesgo en la historia porque se retiró la estatua de Colón, este monumento de bronce, hermoso no por lo que representa sino por su calidad artística, fue retirado con la excusa de que iba a ser restaurado pero también se dijo que le iban a buscar una nueva ubicación y traer de nuevo a la estatua de los Indios Verdes a su ubicación original. Aunado a que se pidió disculpas a España por la conquista, en lo que yo no estoy de acuerdo porque entonces nosotros deberíamos pedirles disculpas a nuestros indígenas, porque nuestros gobiernos no han hecho mucho para mejorar sus condiciones de vida”, reflexionó Enrique Ortíz.

El escritor rememora que aunque sí hubo otros asentamientos humanos en islotes como la isla de San Lorenzo en la capital Olmeca, en La Venta lo mismo, Tláhuac (que en aquellos años se llamaba Cuitláhuac) también estaba rodeada de agua, pero ninguno de estos lugares tuvo la importancia de Tenochtitlan.

Llega este grupo desde el norte, nadie los quiere, nadie los acepta, son belicosos, lo dicen las crónicas del siglo XVI, tienen conflictos con la ciudad de Culhuacán, de linaje tolteca por donde es Iztapalapa, nadie los quiere recibir en sus territorios, incluso hay alianzas para destruirlos. En algún momento Tezozómoc decide darles el lugar más marginado, en medio de pantanos de agua, porque no era agua cristalina”, detalló.

Explicó que hay otra dato interesante ya que para ese momento ya había asentamientos humanos en estos lugares: “la ciudad propiamente no es fundada por los mexicas, se han hecho excavaciones de la zona arqueológica de Tlatelolco y se han encontrado estructuras del siglo X y XI, entre 950 a 1950 cuando todavía estaba en apogeo la cultura tolteca”.

Ortíz añadió que eran dos ciudades: al norte Tlatelolco y México-Tenochtitlán al sur. En el islote ya había un asentamiento permanente. En 1426, cuando muere Tezozómoc el grande y deja encargado a uno de sus 11 hijos legítimos Quetzalayatzin (escrito en algunas fuentes como Tayatzin o Ayatzin), como el heredero de su gobierno pero hay un problema interno, su hermano llamado Maxtla, quien gobernaba en Coyoacán, lo mata y se hace con el trono, a partir de ahí empieza a enemistarse y mata al gobernante de Tlatelolco.

Al mismo tiempo ya hay problemas políticos en Tenochtitlán porque ellos ya quieren su independencia y libertad, muere Chimalpopoca, quien era nieto de Tezozómoc, hay quien dice que lo manda matar el propio Itzcóatl (principal líder de los rebeldes), la propia nobleza mexica o incluso se dijo que lo ordenó el propio Maxtla”, abundó.

“Para empeorar la situación Nezahualcóyotl, el heredero de Texcoco lleva años perseguido por los tepanecas y decide que es el momento de hacer una alianza, incluyendo a los huejotzingas de Tlaxcala, incluye a los mexicas de Tenochtitlán, incluye a Cuatitlán, incluye a Tacuba, ciudad tepaneca que era neutraly se añade a la alianza, pone en sitio a Azcapotzalco y de 1428 a 1421 es cuando se forma la triple alianza, que es la semilla para crear el imperio mexica”, añadió.

A partir de este momento inicia el periodo sedentario definitivo de los mexicas; el portento del águila y el nopal es narrado en el Códice Mendocino, en el que se muestra entre otros personajes a Ténoch, un sacerdote sentado sobre un petate que vislumbra al águila en donde es fundada Tenochtitlan (el lugar cerca del tunal).

En ese momento es cuando deciden reescribir su historia, de ser un pueblo mercenario y tributario, a quienes les dieron las peores tierras, porque al principio no podían cultivar en esa zona, entonces crean el mito sensacional que su dios Huitzilopochtli les dice que el lugar para ellos es el que se encuentra donde hay un águila en un nopal devorando a una serpiente en una región lacustre. En otras crónicas no hay serpiente, en otras hay un sauce con hojas blancas y un manantial, en otras hay espigas y pescados blancos, lo blanco porque donde ellos venían era Aztlán, que era también una isla”.

La triple alianza era la estructura económico, social y política que dominó la gran parte de mesoamérica y controlaba la hegemonía cuando llegaron los españoles: “lo que llega a hacer Hernán Cortés es aprovechar que los señoríos tributarios están descontentos y subyugados, por lo que él llega como un libertador con la promesa de derrotar a sus dominadores y eso es de lo que se trata la conquista, la promesa de una alianza entre indígenas y europeos para destruir Tenochtitlán. Par establecer luego los españoles un nuevo sistema de explotación a través de la encomienda, es como un quítate tú para ponerme yo”, opinó Ortíz.

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Aprovechar la estructura política de dominación a los demás pueblos fue lo que finalmente se volvió en contra de la gran urbe mexica, que fue aprovechada por los españoles, sin embargo la leyenda de cómo este pueblo errante y marginado creció se guardará para siempre en la historia.

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