Ultimátum de Gisele Bündchen a Tom Brady: “el futbol o yo” 

La modelo le pide que se comprometiera más con su familia

Después de 22 temporadas y una carrera deportiva legendaria, Tom Brady anunció su retiro el pasado 1 de febrero. Considerado el mejor jugador de fútbol americano de todos los tiempos, el quarterback de 44 años fue despedido con honores.

“Me he esforzado al máximo durante estos 22 años. No hay atajos para el éxito en el campo o en la vida. Es difícil para mí escribir esto, pero ahí va: no voy a asumir más ese compromiso competitivo. He amado mi carrera en la NFL y ahora es el momento de centrar mi tiempo y energía en otras cosas que requieren mi atención”, explicó en un comunicado que publicó en sus cuentas oficiales.

Ese mismo día, su esposa, Gisele Bündchen, le dedicó unas sentidas palabras en redes sociales.

“Estoy muy orgullosa de ti y de todo lo que has tenido que superar física y emocionalmente a lo largo de los años. Te admiro por tu dedicación y por todo lo que has logrado. Sé lo emocionado que estás por el siguiente capítulo de tu vida”, escribió la top model brasileña.

Sin embargo, parece que el deportista no estaba tan entusiasmado por comenzar esa nueva etapa y en realidad, no quería retirarse, pero su mujer le forzó a tomar la decisión tras darle un ultimátum. Así lo afirmó una fuente cercana a la pareja, en declaraciones a la revista estadounidense Ok! De acuerdo a esta persona, que prefirió mantener el anonimato, la modelo internacional llevaba años rogándole que dejara el fútbol.

“Ella ya estaba intentando [que lo dejara] cuando Tom jugaba para los Patriots”, explicó la fuente. “Llevaba seis años pidiéndole casi a diario que renunciara. Tom decía una cosa y luego hacía otra. Estaba muy indeciso”.

Al final, Gisele empezó a desconfiar de su esposo, y creía que le mentía en todo. Estaba preocupada por el bienestar físico y mental del quarterback, después de tantos años a pleno rendimiento en el campo. Las continuas dudas del jugador fueron las que hicieron estallar la polémica a finales de enero. El día 30, ESPN confirmó lo que parecía un secreto a voces: Brady pondría fin a su carrera deportiva y próximamente anunciaría su retiro. La noticia generó una gran conmoción y en seguida el padre del deportista salió a desmentirla, asegurando que se trataba de un rumor falso. Solo dos días después, su hijo publicó un comunicado para despedirse oficialmente de la NFL.

“Gisele estableció los términos: el fútbol o yo”, explicó la fuente.

Gisele Bündchen y Tom Brady se casaron en 2009 y tienen dos hijos en común, Benjamin, de 12 años, y Vivian, de nueve. Durante 20 temporadas, el quarterback formó parte de los Patriots, y en 2020, fichó por los Tampa Bay Buccaneers, donde logró su séptimo anillo. Para muchos formaban una pareja perfecta, la imagen idílica de una familia modelo… Pero la realidad era muy distinta.

La famosa cada vez se sentía más sola. Ella se hacía cargo diariamente del cuidado de sus dos niños y de John, el hijo que Tom Brady tuvo hace 14 años con su ex, Bridget Moynihan. Al final, la famosa no podía soportar la idea de sentirse atrapada y aislada en su mansión de Boston.

“Gisele se enojó cada vez más porque Tom le estaba dejando el trabajo a ella. Él estaba fuera durante toda la temporada y cuando acababa la liga, entrenaba con el equipo, y ella estaba atrapada en su casa ocupándose de todo. Además, Gisele es una persona extremadamente independiente, con carrera propia, pero no podía nutrir esa parte de sí misma porque no tenía tiempo”.

La estrella brasileña, que durante muchos años fue la modelo mejor pagada de la historia, sacrificó sus sueños para que se cumplieran los de su esposo. El propio Brady reflexionó acerca de esto en septiembre de 2021, en su podcast Let’s Go.

“Ella no ha trabajado tanto en los últimos 10 o 12 años, se ha dedicado a criar a nuestros hijos y ha aceptado llevar una vida en Boston y luego mudarse a Florida. Se ha encargado de la casa durante mucho tiempo y creo que hay cosas que quiere lograr”.

Las dudas del jugador hicieron que Bündchen terminara perdiendo la paciencia. Llegó un momento en el que estuvieron a punto de poner fin al matrimonio, según confirmó la fuente.

“Para sus amigos, eran una pareja ridículamente hermosa, pero para ellos, parecía que su vida era una farsa”, confiesa la fuente. “Tienen una fortuna combinada de 650 millones de dólares, niños saludables, hogares fabulosos, carreras exitosas e hicieron un gran trabajo promocionando esa imagen en redes sociales. Pero lejos de las cámaras estaban peleando todo el tiempo”.

La modelo brasileña optó entonces por escribirle una carta al padre de sus hijos, donde le explicaba cómo se sentía.

“Afortunadamente él se lo tomó en serio y comenzó a cambiar y a compartir las responsabilidades domésticas. Si no lo hubiera hecho, es posible que hoy estuvieran separados”, agregó.

Tras el retiro definitivo del jugador, la familia se asentó en Miami, en una casa de 17 millones de dólares ubicada en la isla Indian Creek, donde residen otros famosos como Ivanka Trump y Jared Kurshner, o Cindy Crawford y Rande Gerber. Aunque saben que tienen que esforzarse por cuidar su relación, vuelven a tener proyectos en común. Quieren invertir en distintas empresas e incluso, se habrían planteado la posibilidad de ampliar la familia.

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